lunes, 21 de marzo de 2011

Iniciativa jaliscience


Treinta y siete grados

Geraldina González de la Vega

Mujeres divinas

"…no queda otro camino que adorarlas" dice la popular canción de Vicente Fernández que muchos consideran romántica. Ver a la mujer como un objeto al que hay que "adorar". Esto se complementa con el dicho popular "a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas". Claro, ¿cómo para qué habría uno de prestarle atención a lo que una mujer piensa o dice? No, mejor una caricia, un beso, o una "nalgadita" como recomienda precisamente el retoño de "Chente". El cancionero mexicano que proyecta la objetivización sexual de la mujer y la estereotipa en conceptos de belleza, ternura, dulzura, suavidad, amabilidad, delicadeza, pasividad sexual, sufrimiento, conformismo, victimismo, en fin, para los Luis Migueles & Co. las mujeres somos milagrosos y bellos seres que cuando dejamos de ser los pasivos y hermosos objetos de su amor, nos convertimos en brujas malditas capaces de inferir el peor de los sufrimientos "…me dijo le suplico compañero que no hable en mi presencia de las damas…"

... Inscrito en esta dinámica de "hay que castigar a las cabronas", el viernes se desató un rumor que acusaba a Emilio González Márquez de enviar una iniciativa a la legislatura local para "blindar a la familia" y obligar a las mujeres a pedir permiso a sus maridos para hacerse una salpingoclasia. Como dice el dicho "cría fama y échate a dormir" la prensa, algunos legisladores y montón de twiteros pusimos el grito en el cielo (ver una probadita aquí).

La realidad es que la iniciativa es buena, no dice en ningún lado que si una persona casada desea hacerse una salpingoclasia o una vasectomía deba tener el consentimiento expreso de su cónyuge.

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