martes, 9 de junio de 2009

Una reflexión y una propuesta

Una cosa me queda clara, en México nos encanta dividirnos. Yo formo parte de eso, y todos formamos parte de eso. Hace 3 años la división fué PAN-PRD, ataques y mentadas de madre, hace 6 fué Fox-PRI y pasó lo mismo. Ahora no se trata de colores partidistas, sino de qué vas a hacer con tu voto, vas a votar o vas a anular? Y comienza la discusión y la división. Que bueno, una sociedad crítica y dispuesta a argumentar sus razones para votar de tal o cual forma es una sociedad democrática, es una sociedad libre que puede expresarse, que puede decir en la mesa de amigos, pero igual en los medios de comunicación que no quiere votar, que va a anular su voto o que va a votar por un partido político. Esa parte del debate me parece muy buena. Pero tampoco hay que tomarnos las cosas con pasión futbolera, porque acabamos siendo anti-americanistas o anti-chivas y eso no sirve de nada.

Personalmente me decanto por el voto, porque considero que si no se usan los canales institucionales para promover un cambio y tampoco se opta por la revolución, entonces se está cayendo en un wishful thinking que no cambiará la realidad partidista mexicana. No he visto que nadie esté dispuesto a mover un dedo más allá de mover la crayola de lado a lado de la boleta, pues si detrás de ese movimiento anulador hubiera una idea revolucionaria mucho más grande que una esperanza marchita, la respetaría e inclusive claudico y me uno. Las revoluciones no son siempre sangrientas, ahí están las de terciopelo, la naranja, o la más famosa históricamente, la gloriosa; y a México bien le convendría una de éste estilo. Pero como no he leído nada sobre el tema, sigo pensando que anular es comodino e ingenuo.

Pero me explico: cuando acudimos a las urnas, la elección se hace entre A, B, C, D, E y hoy por hoy, no existe un recuadro en la boleta que diga "nignuno" y la ley electoral determina que los votos nulos no se toman en cuenta para la integración de la Cámara.
De manera que quienes anulan su voto con la esperanza de que ese acto se una a muchos más, tantos que alcance un porcentaje alto, tanto como para poder formar un partido político con más apoyo que el de Elba Esther, estan equivocando el medio para enviar el mensaje.

En una democracia existen muchos medios para enviar distintos tipos de mensajes y las elecciones sirven sólamente para elegir uno de los partidos presentados, por eso para algunos nos resulta inútil anular con la intención de decir algo. Pues encontramos dos problemas: 1) que nadie sabrá qué es ese "algo" y 2) que ese "algo" se perderá en millones de otros "algos" y al final del día los partidos solamente sabrán lo que ya sospechaban: que un 10-15% de la población los rechaza. Bien, pero el problema es qué quieren?

Personalmente considero que si hay otros medios para promover los cambios, sería más útil presentar propuestas ciudadanas por esos medios y no estar tratando de enviar cartas por teléfono. El voto no es el medio para proponer reformas concretas, el voto es para elegir un partido o no elegirlo. No es más, no es menos. Mejor usemos los medios idóneos para enviar el mensaje.

Cómo? Cuáles?
Con la formación de una asociación civil, como aquella que protestó contra los sueldos de los diputados llamada Dejémonos de Hacer Pendejos (y que por cierto no sé que pasó con ellos). O la que se formó después del secuestro y homicidio de Martí. En fin, hay muchos ejemplos en México de A.C.´s que tienen como fin trabajar, proponer, coadyuvar (y presionar) para que haya cambios. Una A.C. podría reunir ciudadanos y propuestas, trabajar con ideas concretas para cambiar el sistema.
El problema que yo leo en quienes se pronuncian por anular es la falta de propuestas. Todas son críticas y quejas, nada nuevo bajo el sol, pero no he leído propuestas. No creo que haya un ciudadano que esté en contra de las críticas, creo que todos estamos conscientes de que nuestro sistema no sirve. Pero tampoco podemos reducir las críticas al infantilismo "todos son asquerosos" o "la democracia debe representarme a mi". La democracia es el sistema menos malo que se tiene para tomar decisiones en una ciudad, se basa en la regla de la mayoría y la igualdad de opiniones. La democracia constitucional es la que basa esos procedimientos en los valores constitucionales: la división de poderes y los derechos fundamentales. No podemos idealizar el sistema y esperar que los partidos sean las madres de la caridad y los políticos ángeles. Sí podemos exigirles que cumplan con la ley. Y eso falta, una buena ley y una renovada normatividad constitucional.

Lo que no comprendo es cómo piensan anular y transferir la responsabilidad a esos políticos que detestan, quienes sin el mandato de los anuladores, estarían obligados a transformar en acciones concretas el rechazo. La única propuesta que he leído con propuestas es la de Aguayo y su romántica Esperanza Marchita, pero detrás de Esperanza hay una Agrupación Política con una agenda muy respetable.

Esa es un segundo paso a la A.C., las agrupaciones políticas nacionales que según el COFIPE: son formas de asociación ciudadana que coadyuvan al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública mejor informada. Las A.P. reciben inclusive recursos públicos para financiarse y una vez registradas en el IFE, tienen posibilidades de enviar candidatos, con lo que las propuestas inclusive podrían tener representantes dentro de las Cámaras.

He leído en la página de Santiago Creel, su escrito contra el voto nulo, y estoy de acuerdo con lo que dice, pero me interesa rescatar este último párrafo:
"¿Por qué no en vez de anular un voto se vota con una propuesta que permita congregar voluntades donde ahora parece que no existen? Un voto vinculado a una agenda de cambios mínimos requeridos que pueda ser suscrita por las dirigencias nacionales de los partidos, los candidatos y por quienes ahora son legisladores. Algo como lo que ocurrió hace más de una década y que fue muy eficaz en la obligación que tuvieron los partidos para hacer avanzar una agenda que denominamos "los diez puntos por la democracia"."

Me gusta más la idea de "voto vinculado a una propuesta" que la idea común de un voto nulo con la esperanza de que salga una propuesta un día.

Qué propuesta?
En un principio no puede ser nada complicado para lograr la vinculación, pero retomo la idea de Puntos por la Democracia, que serían propuestos precisamente por los ciudadanos descontentos.
En la medida en que vinculemos nuestro voto por los candidatos a esta propuesta, creo que sería mucho más viable realizar un cambio, que tachar la boleta y sentarme a esperar que algo pase.

Las que siguen son propuestas que he encontrado, como ven no son muchas, porque nos la pasamos discutiendo por qué sí y por qué no, en lugar de debatir lo fundamental: qué no nos gusta y cómo podríamos mejorarlo.

1) Contabilizar los votos nulos y a candidatos no registrados dentro de la votación nacional emitida y que se incluya en las boletas la opción "ninguno"

2) Retirar los fondos públicos a los partidos que se otorgan indiscriminadamente previo a las elecciones.

3) Reelección de legisladores federales y locales.

4) Permitir las candidaturas independientes.


5) Abrogar las condiciones corporativas para la formación de los partidos.


6) Registro escalonado de partidos.

7) Establecer reglas democráticas obligatorias para la selección de candidatos dentro de los partidos políticos.

8) Introducción de la figura de iniciativa popular y el referéndum a reformas constitucionales en materia de derechos fundamentales.

Evidentemente, estos puntos requieren profundización y discusión seria.
No pretendo ser exahustiva.

Tú que opinas?
Le entras?

"Voto Vinculante"

Geraldina Gonzalez de la Vega

En Facebook, existe un grupo que se llama Movimiento para la Ciudadanización de los Partidos de donde tomo parte de las propuestas.


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