viernes, 16 de mayo de 2014

Hablemos de maternidad

La historia de la foto en www.abeautifulbodyproject.com

Tenía que decir algo más.
El sábado pasado fue día de las madres en México. Hace una semana se presentó una iniciativa para legalizar la interrupción del embarazo en Guerrero y hace un par de días, el Gobierno del D.F. lanzó su campaña para promover la lactancia. Con estos tres eventos al mismo tiempo, el tema de la maternidad ha estado presente en las redes sociales en que participo: Facebook y Twitter, principalmente.

Antes que nada, dos aclaraciones:
-> No creo que ser madre implique un embarazo, es decir, más allá de la maternidad biológica, están los actos de pater/maternidad, el amor a los hijos, su educación y cuidado. Son dos cosas distintas parir un hijo y tener (educar y cuidar) un hijo, muchas veces vienen unidas, pero no siempre. En este post voy a unir ambas ideas en un solo concepto, pero no por ello quiero decir que solamente es madre la que pare. Otra cuestión que quisiera dejar por sentada, y en el mismo orden de ideas, es que no siempre la madre es mujer. Y no, no se trata de un juego de palabras, existe inclusive el concepto en inglés “to mother” y hay libros interesantes acerca de la posibilidad de que las tareas de la maternidad (mothering) puedan ser realizadas por hombres (independientemente de su orientación sexual y de su identidad de género). Por ejemplo Do men Mother? Los estudios sobre masculinidades exploran de igual forma este tema. Evidentemente existen ciertos impedimentos biológicos, pero se hace con respecto a todas las demás tareas y roles que se adscriben tradicionalmente a la maternidad.
-> La segunda, es que no creo en absoluto que las personas que no tienen hijos o que no han estado embarazadas no puedan opinar. Lo aclaro aquí porque hace un par de años, cuando no era madre y no me había embarazado, me lo dijeron varias veces (¿cómo opinas si no eres madre/te has embarazado?). Me parece un argumento absurdo que busca desterrar la empatía, elemento necesario al hablar de derechos e igualdad, de otra forma ¿cómo podríamos defender los derechos de todos? ¿cómo podríamos hablar de igualdad? Si cada una defiende su propia realidad sin permitir que los demás intervengan. Sin embargo, también creo que para poder participar se necesita tener cierta información. Para ocupar el concepto de empatía, aquí habría que ponerse en los zapatos del otro. ¿cómo voy a hablar de embarazo si no tengo ni idea sobre cómo es, qué pasa? ¿cómo hablo sobre derechos de la mujer si ni si quiera me molesto por comprender el contexto en el que esas mujeres se encuentran? Ahora, es evidente que quienes han vivido las situaciones, tienen una perspectiva interna y por ello creo que debe ser así valorada. La perspectiva externa, sirve como espejo y es valiosa también.

Dicho lo anterior, comienzo por remitir a un par de textos míos sobre maternidad y paternidad para no repetirme. Aquí y acá. Quiero enfocarme en el embarazo y la lactancia específicamente. Me pondré personal.

El lunes, apoyando la campaña para lograr la interrupción legal del embarazo en Guerrero, recibí un par de comentarios de una persona en twitter. El que resume la postura fue este:

@geraldinasplace y eso que tiene que ver, formas un bebe y despues sigues con tu vida normal. — JC Cummings (@PeteRozelle) mayo 12, 2014

El tuitero, continuó “argumentando” que un embarazo era cosa de nada, que lo sensato –si no se quería ser madre- sería proseguir con el embarazo y dar al hijo en adopción y que si yo hablaba de riesgos, éstos eran obvios y que si mi argumento era entonces prohibir el embarazo porque era riesgoso. Evidentemente mi postura no era esa; Era, partir precisamente de que el embarazo es una condición que altera el cuerpo de la mujer, que implica riesgos y conlleva efectos de por vida (como ser madre, por ejemplo) y que si una mujer no quiere asumir todo eso, debe tener la libertad de decir que no quiere e interrumpir su embarazo sin ser criminalizada.
El crítico argumentó que yo exageraba al decir que los cambios que implican un embarazo eran graves, y que, casi casi, era yo una histérica que veía como peligroso al embarazo. Bueno, no. Le pregunté si había estado embarazado alguna vez (esperando que me respondiera un evidente no, pero que dijera mi pareja, hermana, amiga, prima, madre, colega, etc.. Sí). La pregunta era porque cualquier persona que ha acompañado a una mujer embarazada sabe de lo que hablo. No se necesita vivir el embarazo para saber que altera el cuerpo durante y después. Que produce cambios importantes, no solamente una enorme barriga, sino muchos otros, físicos y emocionales. La alteración de la vida diaria, de las rutinas y costumbres, del bienestar en general. Cuando una quiere esto, lo acepta como es, hay riesgos mayores y malestares peores, pero el embarazo voluntario es eso, una lo sabe o se entera después, pero lo asume. La cuestión es el embarazo impuesto, el embarazo por miedo a una sanción (penal, social, religiosa). El bienestar general lastimado por una condición impuesta. Dice mi tuitero, “tienes al hijo y sigues con tu vida normal”, bueno, supongo que desconoce el montón de cambios físicos y emocionales que se sufren también después del parto. No por nada existen profesionales de la salud entrenados para apoyar a las mujeres durante el embarazo y el puerperio (que incluye la lactancia) y una extensa literatura acerca de estas etapas. Como le dije al tuitero: googléalo, y verás. Así, muy facilito, mire la Wikipedia: Acá embarazo y aquí puerperio

Y ya no hablo de lo que implica ser madre, aunque se dé al hijo en adopción. Así que, aunque sea una cuestión “natural”, el embarazo no son enchiladas, aunque así quieran verlo algunos. Por eso, y porque implica riesgos, éste debe asumirse de manera voluntaria. Desde que yo me embaracé, con más razón apoyo la interrupción del embarazo, forzar a una mujer a conlcuir un embarazo es, desde mi punto de vista, tortura impuesta por el Estado. No, no exagero. Creo que la penalización del aborto  inflinge sufrimiento y dolor en la mujer y su finalidad es el castigo por no cumplir con un rol de género (por tener sexo desprotegido, ser “inmoral”, provocar a los hombres, ser mala madre, mala mujer).

Por otro lado, ayer, me levanto y veo en Facebook los carteles de la campaña del GDF para promover la lactancia. “Dale el pecho, no le des la espalda” en una cinta que tapa los (sendos) pechos de Maribel Guardia, custodiada por un joven, que resulta es ¡su hijo! (si hubo polémica por esta portada del Time)--- y Yocasta aplaudió. No está de más referirme a los evidentes abdómenes de las mujeres en las fotos.




¿Qué pasa aquí?
Pasa que se nos están imponiendo roles, pasa que los comentarios del tuitero (que no son exclusivos de él) y la campaña del GDF evaden la realidad del embarazo y de la lactancia. El tuitero dice: con un embarazo no pasa nada, tu cuerpo sigue igual, tu vida sigue igual. La campaña dice: dale leche materna, si no, eres egoísta.
Vaya, qué manera de simplificar las cosas.
El Estado y la comunidad inmiscuidos en mis decisiones sobre mi propio cuerpo y en las funciones de mi propio cuerpo. Lo más ofensivo es que sean hombres ignorantes los que nos imponen estos roles, nos quieren hacer creer que ellos saben mejor cómo funcionan nuestros cuerpos y que si no funcionan así –como ellos suponen- estamos mal o hemos fallado como mujeres.

El “ideólogo” de la campaña del GDF, dijo que:

Muchas mujeres por egoísmo ( perder la forma de sus senos) no dan leche materna. No le des la espalda a su salud por conservar tu cuerpo. — Oscar Ortíz D Pinedo (@oscarortizdp) Mayo 15, 2014

Vaya pues. Porque evidentemente este Señor cree que amamantar es una cosa sencilla, basta con querer (de lo que se sigue que si una no quiere, es egoísta y por tanto, mala madre ¡al paredón!)
No entiendo para qué existen enfermeras, parteras, doulas y coachs de lactancia, si es cosa de “enchufarse” al bebé. Habrá que preguntarles a las de La Liga de la Leche, fundamentalistas de la lactancia, si en verdad es cosa tan sencilla. Hay de experiencias a experiencias, algunas les sale natural, el bebé sabe acomodarse, la mamá sabe acomodárselo y la producción de leche es óptima. Aplausos.
No son la mayoría de casos.
Habría que empezar por decir que amamantar duele. Al menos al principio. A veces duele muy poco y es soportable, a veces no. Hay veces que los pezones se resecan y se parten, y a veces sangran, de tal forma, que la madre no puede continuar amamantando, que el dolor es tal, que las mujeres sufren la lactancia. Algunas tienen que interrumpirla, muy a su pesar. De nuevo Google: ¿la lactancia duele?
Esto no siempre es así. Y como en cualquier experiencia humana, hay millones de historias.
Pero ESE es el punto equivocado: Simplificar la maternidad y lactancia en UNA historia.
Hay casos en que el bebé nada más no logra acomodarse, no sabe abrir la boca y acomodarse al pezón, o por su peso no tiene la fuerza para chupar, a veces el bebé se desespera y acaba agotado por no poder acomodarse o chupar, se duerme y no come. A veces la madre no sabe acomodarse al bebé, tiene una mama con alguna forma no ideal para amamantar, sufrió alguna operación, o tuvo alguna alteración. A veces la madre no produce suficiente leche. En fin, hay un montón de razones por las que a veces la lactancia no es posible.  
Son tres los factores para una lactancia exitosa: el bebé puede amamantar, la madre puede amamantar y hay producción satisfactoria de leche materna.
Pero ¿qué sucede si no se cumplen los tres? Ah, según el GDF “le das la espalda a tus hijos”.
Campañas como ésta son las que empoderan a ciertas personas para juzgar a las madres sobre su maternidad ¿les diste pecho? –te pregunta cualquier extraño en la calle, y, además, te mira con cara de Torquemada.
Por tener gemelos, mi útero y mis tetas se vuelven públicas y todo mundo me pregunta cosas íntimas. ¿cómo fue que concebiste gemelos? ¿por qué? ¿hay gemelos en tu familia? ¿es muy difícil? ¿les das el pecho? ¿se puede con dos? (y siempre pienso que al hacer esas preguntas, me imaginan amamantando, lo cual es sumamente incómodo).
Soy madre hace exactamente 16 meses y no pude amamantar a mis hijos. No porque sean dos, se puede amamantar a dos y a tres (ver aquí), pero en mi caso no fue posible. No lo fue por dos factores, uno porque mi hijo no se acomodaba bien, yo por más que fui apoyada por mis enfermeras y parteras, no podía acomodármelo y porque no produje, nunca, suficiente leche ni siquiera para uno.
La insistencia de las enfermeras del turno matutino en el hospital, llevó a que mis hijos bajaran más del 10% de su peso al nacer, cuestión que comenzó a alarmar a los médicos. Esto se debía a que mi producción de leche era casi nula, pasaba horas con la bomba para producir apenas unas gotas que retiraban con jeringas de las botellas y mis hijos estuvieron dos o tres días sin comer, porque, ¡ah! lo “mejor que puedes hacer por tu hijo es darle leche materna”, sin duda, pero se necesita algo básico: ¡QUE HAYA LECHE MATERNA!
Por las mañanas las enfermeras me acomodaban a los dos bebitos, como balones de futbol americano, uno de cada lado, era complicado e incómodo, mi hijo lloraba y se cansaba mucho, mi hija, que siempre ha sido de una tenacidad impactante, seguía intentándolo. Nada.
Afortunadamente, por las noches, una enfermera de mayor edad y no adoctrinada por La Liga de La Leche, me preguntó si tenía yo inconveniente en que le dieramos fórmula a los bebés, pues estaba muy preocupada por lo rápido que estaban bajando de peso. Cada uno había bajado cerca de 300grs. Y habían pesado 2,900 y 2,200. Mi hija, estaba ya por debajo de los 2kgs. Mi marido y yo decidimos darles la fórmula y continuar intentando la lactancia. Mi hija se acomodaba perfecto a mi pecho, pero aún así le completábamos con fórmula porque yo seguía sin producir suficiente leche. Mi hijo seguía con su desesperación, así que después de intentar amamantarlo, acabábamos por darle la mamilita de fórmula. Estuvimos una semana en el hospital, por la bajada de peso de los bebés. Hasta que se comprobó que comenzaron a engordar, nos dejaron salir, esto sucedió gracias a la fórmula. Durante las primeras semanas, intenté amamantar a los dos, y después mi marido completaba con fórmula. Mi hijo seguía sin poder acomodarse, cada comida era un drama que lo agotaba tanto, que después no tomaba su mamila de fórmula. Decidimos dejar de intentarlo, de todas formas mi producción de leche era muy muy baja y el agotamiento de cada sesión hacía que cada 3 horas, S sufriera un montón de estrés.
Tenía yo una bomba maravillosa, eléctrica, que trabajaba durante unas 3 o 4 horas diarias y alcanzaba a llenar, apenas unos 120mL al día. Continúe amamantando a mi hija, lo que nos llevaba a que mi esposo alimentara siempre a mi hijo y yo a mi hija. Situación que no me gustó. Me faltaba ese momento con él y a mi esposo la relación con su hija. O subía de peso, pero no por mi leche, sino por la fórmula. La amamantaba unos 30 minutos y después se tomaba la botella completa. No estaba tomando lo suficiente de leche materna. Decidimos dejar de amamantar y lograr, con la bomba, una mejor producción de leche para poder estar seguros de que estaban comiendo bien. Continúe durante 3 meses con la bomba. Me sacaba leche cada 3 horas, 30 minutos, solamente alcanzaba para una toma al día. Cuando los niños comenzaron a tomar más leche, era ya la botella de leche materna una “probadita”, era todo lo que podía darles. Unos 90mL a cada uno, cada día. Lo llamamos el “mama snack”. Cuando cumplieron 3 meses por razones privadas, durante un par de días no me fue posible continuar usando la bomba, por lo que cuando quise volver, ya no tenía yo leche, salieron apenas unos 5 o 10mL. Fin de la historia.
El GDF dice que le di la espalda a mis hijos, Ortiz de Pinedo dice que soy una egoísta. No. Simplemente no funcionó.
Cada vez que en la calle me preguntan si amamanté a mis hijos me siento culpable, si respondo, lo hago con cara de “lo siento”, contesto con cara de tristeza “no, no pude” y la gente mira triste. “bueno, con dos era difícil”, me responden para animarme. Pero ¿por qué? ¡no es justo! No tengo por qué sentirme culpable.
Por este tipo de campañas, porque se ha metido en la cabeza de la gente que una DEBE amamantar a sus hijos, pero olvidan que no todas podemos y también, que no todas queremos.

Ahora, lo más triste de la campaña es que se busca promover la lactancia y al mismo tiempo se censura la lactancia (ver esta nota sobre la censura del cuerpo lactante). Se promueve mostrando mujeres eróticas y no mujeres amamantando a sus hijos. Se nos muestran cuerpos de gimnasio que de ninguna forma se asemejan al cuerpo del puerperio, ni mucho menos al cuerpo promedio de la mujer mexicana. Se nos muestran abdómenes sin diástasis, planos y marcados, senos operados y ni un gramito de grasa. Vaya, ni una estría ni piel de crepé. Felicito a las modelos, mi cuerpo no se veía así, ni hoy, a los 16 meses de haber parido.

¿Por qué no mostarnos una mujer común y corriente amamantando a su hijo?
Porque ahí viene la paradoja de la imposición social: amamanta, sí, pero en privado. La lactancia como erotismo, la censura de la teta porque “¿por qué debo ver ese espectáculo”? –dicen algunos. Mala madre que no amamantas, pero exhibicionista si lo haces en público.



Quien diseñó la campaña ve en las tetas una función sexual permanente y así nos los dijo en twitter (aunque borró sus tuits después). Ortiz de Pinedo, quien dice haber sido el que diseñó la campaña, nos acusa de egoístas al no “querer” amamantar a nuestros hijos “por miedo a que se nos caigan los senos”, para eso, dijo “hay operaciones” (claro como las de las modelos de los carteles), para eso hay que hacer ejercicio y comer bien (¿eso dicen los carteles?).
La campaña abusa de lo sexual para invisibilizar a la mujer lactante.
Me pregunto si verle las tetas a Maribel Guardia en el cartel en la estación del metro inspirará a esa mujer con 7 meses de embarazo a amamantar a su hijo....
El autor de esta campaña se equivoca al sexualizar la lactancia, se equivoca igual que Facebook cuando equipara fotos de madres amamantando a sus hijos con fotos pornográficas o eróticas que muestran mujeres con el torso desnudo.
El autor de esta campaña (y el GDF que la asume) ven a la mujer de forma unidimensional. Todas debemos ser –buenas- madres Y maribeles guardia.
¡Ya basta de estereotipos!  

Si estás en contra de esta campaña, FIRMA AQUÍ para solicitar al Jefe de Gobierno que la retire.

--Hay mucho más que decir sobre la censura al cuerpo postparto, sobre la lactancia y sobre los roles que se imponen a la mujer. Sobre la campaña además, habría que decir que no se acompaña de formación para la lactancia al personal de obstetricia, que no hay un programa de doulas o parteras en el D.F., que los carteles no proporcionan ninguna información y en cambio, sí desinforman sobre la "vacuna" que implica dar leche materna, precisamente cuando comienzan los grupos antivacunas a tener más fuerza en México. En fin, tantas cosas mal hechas. *Ah, y protege es con G.

En cambio, visiten la hermosa galería de 4th Trimestrer Body Acá

Y vean las fotos de A Beautiful Body Project y la nota en Huffington Post acá



2 comentarios:

jesus braham dijo...

Hola. Soy especialista en psiquiatría y me gustaría comentarte algunas cosas sobre tu entrada. También tengo un blog y me molestan muchos las criticas sin sentido, así que toma mi opinión de la mejor forma. Me ha gustado mucho lo que escribes sobre la campaña pro lactancia del DF, también soy lactivista y me indigno mucho que golpearan la imagen corporal de las madres lactantes con escenas tan sexistas. Expones de manera notable la cuestión, criticando una campaña a medias, es decir, sin mas información de fondo que guié a las mujeres a un mejor camino, no a las dudas, culpas y comparaciones. Felicidades. Por otro lado, lo que escribe sobre la legalización del aborto quisiera darle mi opinión como especialista de la salud mental, ya que en mi experiencia profesional he observado lo que en otros paises ya esta documentado, es real que las mujeres que deciden abortar tienen un riesgo aumentado de vivir un duelo complicado, desencadenando un trastorno depresivo con la obvia disfuncionalidad y peligro de suicidio que esto conlleva. Este riesgo no se les informa a las madres que están por tomar la decision, ni mucho menos se les brinda la atención oportuna, una vez mas es una campaña a medias, ofreciendo una solución sin todos los medios para atender sus complicaciones. Usted misma comenta que un embarazo "no son enchiladas" pues de la misma forma terminarlo tampoco lo es, implica una fuerte cuestión psicoemocional que en algunos casos impedirán que la mujer continué con su vida. Ya en lo personal creo que hacen falta apoyos para las mujeres que están embarazadas y desprotegidas, falta orientación y soporte emocional oportuno, y si después de todo eso deciden abortar pues entonces poder estar ahí (con una mujer que conoce los riesgos de sus decisiones) para apoyar las posibles complicaciones psicoemocionales que resulten. Tengo una entrada sobre la depresión post aborto, te la comparto: http://medicodelalma.wordpress.com/2012/08/27/consecuencias-pos-aborto-existe-es-real-aunque-no-lo-quieran-aceptar/ Quedo sinceramente a tus ordenes.

Geraldina GV dijo...

Hola Jesús, muchas gracias por el comentario. Solamente quisiera aclarar que tampoco considero que un aborto sean "enchiladas", ser madre o interrumpir un embarazo son decisiones importantes y trascendentales en la vida de una mujer y por ende, cualquiera debe corresponder únicamente a la mujer. Así como hay historias de arrepentimiento después de haber interrumpido un embarazo, hay historias de arrepentimiento al haberlo continuado. Y al revés, hay historias felices por haber interrumpido el embarazo e historias felices por haberlo continuado.
Supongo que quien está feliz con su decisión, no busca ayuda de un psicoanalista. Y también creo que una mujer que continúa su embarazo (aunque no quiera) por miedo a las sanciones (jurídicas, sociales, religiosas) no irá con un psicoanalista para decirle lo infeliz que es de ser madre. Los prejuicios sociales y el miedo a ser juzgada, creo, son muy grandes. "¿cómo que no te hace feliz TU hijo?" "¡Pero si ser madre es tu destino, mujer!"....
Es imposible enclaustrar la experiencia humana en ejemplos generales. Supongo que como psicólogo usted lo sabe.
Saludos,
GGV

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