martes, 13 de enero de 2009

México: impresiones, criticas y aplausos 2

El Turibus y el Centro Histórico: Bravo!



Antes de volar a México quedé con una amiga de organizar un día de turismo en el centro histórico, la verdad, al principio yo no había pensado en el turibus, no se me había ocurrido. Pensé ir a caminar, estacionar el coche en el carrérrimo estacionamiento de Bellas Artes y de ahí caminar por Madero hasta el Zócalo, conocer de cerca la 3 veces famosa pista de hielo y dar una vuelta con la cámara por el corazón chilango. Mi amiga sugirió el turibus y me pareció una excelente idea. En 2003 nos visitó un amigo japonés y recuerdo haberlo ido a dejar a la parada del Auditorio, desde entonces he escuchado muy buenos comentarios del famoso turibus. Cuando viajamos Thomas y yo procuramos hacer un paseo en turibus pues nos parece la mejor forma de darle una vuelta a la ciudad, ubicarte, conocerla toda desde otra perspectiva y después y dependiendo del tiempo, recorrer y ver de cerca lo que más nos interesa. En los últimos viajes que hicimos en 2008 no pudimos hacer esto pues los precios del turibus andaban entre los 30 y40 euros! lo que ya no es simpático, pues a pesar de que sea "hop in hop off" me parece una exageración. El turibus mexicano costó 125 pesos por persona, la explicación que recibes a través de unos audífonos conectados a cada asiento está en al menos 5 idiomas: inglés, francés, alemán, italiano y claro, español. Hay por lo menos tres rutas, la 1 que es la del centro histórico y reforma. La 2 que es al sur: coyoacán y la 3 que es la ruta nocturna. Lástima que el turibus no tiene un carril propio, bueno tampoco el transporte público. Lo digo porque en el tramo de Avda. Juárez estuvimos parados varios minutos sin avanzar y esto en época de vacaciones. Puedo imaginarme a turistas frustrados parados por más de 1 hora en el tráfico de Avda. Reforma o Avda. Juárez. Recomiendo pues en todo caso tomar el turibus en fin de semana, y recordar que el Gobierno Capitalino cierra los domingos ciertas calles y avenidas para fomentar el uso de la bicicleta por lo que el sabado es el mejor día.
El 26 de diciembre armamos un buen grupo y nos fuimos a la fuente de las cibeles a tomar el turibus. Llegamos tarde, por ahí de la 1, había una buena cola y los autobuses venían repletos. El día además estaba precioso. Hicimos una mini parte de la ruta, en realidad solamente recorrimos de las Cibeles al Zócalo, allí nos bajamos.
Debo decir que Reforma está precioso, a pesar de las obras que están realizando en Avda. Chapultepec, al entrar a la Avda. Reforma por la Zona Rosa el mundo cambia. En primer plano el Ángel de la Independencia, después a lo largo de toda la avenida edificios impresionantes (claro que hubiera preferido que no se tiraran las antiguas casonas, pero pues el hubiera no existe), paramos en un centro comercial sobre Reforma, blanco, modernísimo. No sé su nombre. De ahí dimos una vuelta y pasamos por el museo de cera y las antiguas casonas de la colonia Roma.





Regresamos a Reforma y llegamos a esa glorieta impresionante, el edificio de la lotería, las Torres del Caballito, la amarilla escultura de Sebastián (que sigo sin decidir si me gusta o no) y ahora una nueva escultura en el centro que no sé qué es ni de quién es. El edificio del Excélsior, y dándo la vuelta en Juárez a espaldas el monumento a la Revolución. Avda. Juárez preciosa, limpia y semi-vacía. En la Alameda había puestos pero nada terríble, los Reyes Magos se habían mudado al Monumento a la Revolución y solamente quedaba la Familia Burrón esperando ser fotografíada con los niños -será que la conozcan?- Durante nuestra larga parada en Avda. Juárez pude ver como la gente se hacía la misma fotografía en el Hemiciclo a Juárez. Mientras trataba de hacer memoria dónde está el mural de Rivera de "Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central"? Ése era uno de mis propósitos, verlo. No se me cumplió y sigo sin saber dónde quedó --alguien sabe--??
Total pasamos, a lo largo de Madero no había ni un sólo vendedor! las banquetas lisas y la gente caminaba sin problemas. La casa de los azulejos siempre hermosa. Descubrí un centro comercial dentro de un edificio viejo con restoranes en terrazas. Derrepente aparece ahí entre los edificios, una parte de la Catedral y otra del Palacio Nacional, el autobús se acerca y ahí está, entras a esa monumental plaza. Ésta vista es mi favorita, disfruto muchísimo cómo el Zócalo va apareciendo ante mis ojos a través de los edificios de las esquinas de la calle de Madero. Cómo derrepente te encuentras en la esquina y tienes frente atí toda la historia de Mexico condensada en esa gran mega plaza, incansable, llena de movimiento, política, histórica, familiar. Todas las historias que cada segundo ahí se entretejen, para mi es un lugar poderoso y mágico. Quizá me pongo romántica, pero desde siempre el Zócalo ha despertado gran emoción en mí. Su bandera en el centro que muy pocas veces ondea, la catedral sumiéndose en la tierra, como todo lo que representa se hunde frente a la realidad que se escenifica frente a ella. Palacio Nacional siempre derecho, incólume en apariencia, guarda en su entraña historia y sentimientos todavía vivos, de colores y sabores, allí hay mazorcas y sandías escondidas; y entre las paredes, balas y restos de banderas. Siempre intento ver las diferencias entre los edificios del Gobierno de la Ciudad, el antigüo y el nuevo. Las arcadas, el edificio de la Corte, el Monte de Piedad. La Plaza de la Constitución es, para mi, un sitio mágico que revela la realidad Mexicana, el sincretismo cultural, la mezcla y la contradicción: las quejas "al gobierno ilegítimo" junto a la venta de fayuca y piratería, los bubbalicious alado de las alegrías, el desempleo frente a un Monte de Piedad lleno de gente, la danza prehispánica entre música de Britney Spears, la artesanía con las pistas de hielo, el árbol de navidad frente a la Coyolxauhqui y la nieve con el termómetro que marcaba 25 grados centígrados.




Bajamos en la parada atrás de Catedral, caminamos entre algunos puestos organizados de artesanía y prendas de invierno (gorros, bufandas, guantes y súeteres principalmente). Me llamó la atención una mujer pelirroja, ojos verdes, tez muy clara con pecas, delgada y alta, vestida de indígena, alistándose para bailar con otros, también vestidos de indígenas. Seguimos hasta cruzar la calle y entrar a la Plaza, allí tomamos algunas fotos y nos acercamos a ver las colas para la pista de patinar, imposible, la cola daba 100 vueltas a la plaza! --exageré ok- Quisimos subir a los miradores, pero la cola ahí daba solamente 50 vueltas, de manera que decidimos mejor nada más tomarnos unas fotos: con un pingüinito y con el fondo de la pista de patinar, frente a los toboganes de nieve, con el gran árbol de navidad que tapaba la hermosa fachada de Palacio, frente al lugar para hacer muñecos de nieve y el espacio para jugar con la nieve. Nos fuimos a buscar algo de comer, el reloj marcaba ya las 3pm. Al ver todo este conjunto invernal en pleno Zócalo capitalino pensé Bravo! el centro está limpio y la gente recupera su ciudad, el Zócalo y sus alrededores estaban llenos de familias que compraban bufandas y gorros y comentaban el frío que hacía debido a la pista de hielo, con emoción en la voz, pues, para muchos, era la primera vez que podían realizar alguna de éstas actividades y tocar la enigmática nieve. El surrealismo mexicano de nuevo nos mostraba imágenes de chicas en minifalda y playeritas patinando, o de niños en camiseta haciéndo un muñeco de nieve. Recuerdo que hace un año, un corresponsal alemán en la Ciudad, se preguntaba por qué los mexicanos querrían una pista de hielo si tenemos un invierno caliente? La respuesta es sencilla: ninguno de nosotros crecimos con eso que aquí es normal: la nieve y el hielo. Verla, tocarla, oirla son deseos de cualquier vírgen del inverno. En el D.F. no existe ésta estación. Yo hoy, todavía, busco la oportunidad de caminar sobre la nieve, me gusta oir como truena bajo las suelas de mis zapatos.
El Gobierno de la Ciudad no obtendrá votos por poner una pista de hielo, pero sí puso al alcance de los Chilangos una experiencia que por lo normal requiere dinero.

Marcelo Ebrard populista?
No me lo parece, el Gobierno de la Ciudad no ha hecho mega obras como los segundos pisos y los puentes de los poetas con los que AMLO quiso congraciarse con la parte rica de la Ciudad (decía primero los pobres pero nunca oí o leí que mejorara el transporte público, construyera un metro de metro o llevara alcantarillado y agua potable o pavimentación a las colonias más pobres). Poner una Mega Pista de hielo y experiencias con nieve en la Plaza de la Constitución, o poner Playas en el verano no darán a Ebrard más votos. En cambio, me parece que limpiar y ayudarnos a recuperar nuestra ciudad es una obligación del Gobierno, poner una pista implica llenar el Centro Histórico de familias que antes no tenían una razón para ir al Zócalo, dejándo la Plaza Principal en manos de delincuentes y holgazanes o a lo menos, pejistas manifestantes. Al convocarnos a recuperar nuestros espacios públicos con incentivos como la pista de hielo, el Gobierno se compromete a darnos seguridad y limpieza, y así encontré el Centro Histórico: Bonito, limpio y seguro.



Caminamos hasta Santo Domingo a comer en la Hostería. Recuerdo que hace unos años caminar por la Plaza de Sto. Domingo implicaba un riesgo, hoy no. Las calles están derechas y lisas, hay basureros limpios y no hay nada tirado en la calle, ví pocos animales rondado las calles (antes por la basura, había muchos perros y palomas), la plaza de Sto. Domingo bonita y tranquila. Comimos en la Hostería unos buenos Chiles en Nogada. Salimos de regreso con intenciones de tomar algo en la terraza del Majestic, pero resultó que el Bar está de lado y la poca vista está tapada con unas macetas (?), la terraza es restorán y para tener una mesa hay que pedir algo de comer. Desistimos porque además había que esperar más de una hora. El Hotel está precioso y los precios de las habitaciones no me parecieron caros. Una amiga comentó que sería un crímen de mi parte recomendar a alguien el Majestic pues si tiembla puede no contarla. Será?
Acabamos en una antigüa cantina llamada Bar Alfonso, precioso lugar, de las que todavía conservan una barra de espejos, techo art deco y puertas y piso de madera. La absurda ley de no fumar en bares y discotecas nos obligó a subirnos a la azotea del edificio, textual, pues el bar Alfonso está apenas equipando esa parte para ofrecerla a los pecadores sociales. Total que quedamos como en palapa, nos faltaba el ruido de las olas, pues la brisa sí la tuvimos, no del mar, pero de la marejada de autos que pasaban abajo por la calle de Motolinía. Las mesitas blancas de cerveza Sol y las macetas de noche buenas y sávilas le daban un toque playero al asunto. Para rematarla me pedí una buena victoria, vaya que aunque veníamos "de la nieve" el clima nada tenía de invernal.
Allí nos quedamos hasta pasadas las 10pm, yo la verdad temía un poco la salida pues recordaba que el Centro en la noche era peligroso, no llevábamos coche y había que buscar un taxi -de sitio claro-. Salimos y caminamos varias calles paralelos al Zócalo, había familias enteras caminando tranquilos, parejas, abuelitas, niños corriendo.


El Centro seguro! y pensé otra vez: Bravo! estamos recuperando nuestra ciudad. Un amigo me hizo notar que Carlos Slim tiene alguna velita en este asunto, pero como desconozco cuál sea, pido a mis lectores que nos comenten qué pitos ha tocado el Riqui Ricón Mexica en este asunto. Mientras tanto aplaudo la recuperación de nuestra plaza principal, aplaudo la seguridad, las mujeres policías en las calles ayudando al tráfico, los policías confiables que hay en algunas esquinas, al servicio de limpieza del D.F. que se encarga de limpiar los basureros (no hay nada más asqueroso en este mundo que un basurero chorreado, por dentro, por fuera, por abajo y por arriba), de limpiar y barrer las calles (el aire no se sentía tan poluto como en Cuernavaca por ejemplo, sobre ello el próximo post), bravo por la gente que hace cola en el turibus de manera civilizada, pero sobre todo bravo por la chilanguiza que va a su plaza principal y la conserva bonita y limpia!

Para poder tener una ciudad bonita, hay que quererla. Los convoco a re-enamorarse del D.F.


P.S.
Rafa me envió este mensaje a mi mail y lo pego para aquellos que tampoco sabían dónde estaba el mural de Rivera:
"Aqui se encuentra tu mural
http://www.facebook.com/l.php?u=http://www.museomuraldiegorivera.bellasartes.gob.mx%2F
Un abrazo"
Mil Gracias!

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