martes, 10 de noviembre de 2009

Emociones en Berlín


Anoche volví de Berlin. Estuve allá durante tres días. Thomas y yo hicimos un recorrido diferente, era la quinta vez que visitabamos la capital alemana juntos, nunca habíamos ido al Checkpoint Charlie, ni habíamos seguido las huellas del Muro. Jamás habíamos mirado esa cara de Berlín. Ahora fué diferente, a ESO fuimos. Nada más. Nos confrontamos con la historia de la división de Alemania. Con nuestra situación personal. Thomas se conmovió. Yo también. Nos lo dijimos en el avión de regreso. En la Bornholmer Straße yo lloré, el también. Nos tomamos fotos, él del lado oriental, yo, del occidental. Hace 20 años abrieron ese paso que nos permitió estar juntos.
Los nombres apuntados en las cruces, los dibujos en las 1000 piezas de corcho blanco, los rostros de los millones de visitantes en Berlín, las palabras y los silencios. Las anécdotas en la cena de una berlinesa y de un erfurtiano, dos mexicanos. Los personas. Las libertades. Las in-di-vi-dua-li-da-des.
No se trata de lo que dicen Angela Merkel o Barack Obama, tampoco Lech Walesa o Gorvachov. Se trata de lo que el fin de la división alemana (y el fin del terror en Europa del Este) significan y significaron para las vidas de las personas.
Qué importa si hoy no hay seguridad? puedo soñar! Puedo cruzar! Verdaderamente es preferible un sistema de terror que vigila y amenaza, que aprieta la vida, pero que regala pan y techo cada día?
Si ponemos la libertad, incluso por encima de la vida somos verdaderamente libres. Si lo hacemos alrevés, seremos esclavos.

Me deja perpleja leer hoy la prensa de ayer. Hay quien se atreve todavía a cuestionar las bondades del fin del comunismo. Hay quien se atreve a decir que el capitalismo y la democracia no eran lo que prometían y hoy han defraudado a millones.
No se trata de sistemas, se trata de decisiones, de la libertad de hacerlas o no hacerlas, se trata de no tener miedo, de tener dignidad y confianza. Hoy la gente es libre, de eso se trató la Caída del Muro, de eso se trató la fiesta de anoche, de la libertad. No del triunfo o no de sistemas o de ideologías. Si hoy hay desempleo, si en 2008 hubo una crisis financiera, si hoy hay hambre en el mundo, esos son defectos del sistema que hay que corregir. 1989 no se trató de eso. Se trató de la liberación de millones de personas atrapadas tras una cortina de hierro, simplemente por el hecho de que "los de arriba" así lo decidieron. Anoche se celebró ese fin, y se simbolizó la importancia de luchar, siempre por la libertad.
Si no entendemos eso, es que no entendemos nada.

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