Siempre es un momento oportuno para reflexionar sobre
los retos del Estado Constitucional. Sin embargo, hay momentos de inflexión
histórica que no son solo oportunos, sino que exigen meditar los desafíos que
éste presenta de cara hacia el futuro.
El centenario aparece como uno de esos momentos cumbre,
en que podemos conjugar esfuerzos para mirar hacia el pasado, entender el
presente y avizorar el futuro.
La reflexión constitucional en este aniversario no debe
limitarse a un repaso de la génesis constitucional mexicana, pues, si bien, la
historia constitucional es un referente obligado para comprender –en el sentido
filosófico del verstehen (entendimiento interpretativo)- comprender, pues, la
Constitución; las meditaciones deben permitir renovar y robustecer no solo su existencia,
sino su normatividad.
Han pasado 25 años desde la reforma sobre las
relaciones entre el Estado y las iglesias (1992); 23 años desde la reforma
judicial (1994) y 16 años desde la reforma de 2001 que modificó sustancialmente
el artículo 2º e incluyó la cláusula de no discriminación al 1º.
Han pasado 9 años desde la reforma penal que no solo se
refriere al sistema acusatorio y oral, sino que renovó de manera muy importante
los principios, derechos y garantías en el proceso, tanto para imputados como
para víctimas.
Han pasado ya 6 años desde las reformas de amparo y
derechos humanos. Y 4, desde la promulgación de la nueva Ley de Amparo.
Por tan solo mencionar algunas de las que más directamente
se relacionan con el reconocimiento, garantía y protección de los derechos
humanos en México.
Los debates Constituyentes en 1916 fijaban su mirada en
un horizonte igualitario, la educación, el trabajo justo, la tenencia de la
tierra, la separación del Estado y las iglesias, fueron temas que destacaron en
las discusiones que dieran lugar a la Norma fundamental que ahora festejamos.
El centenario de la CPEUM es momento para hacer un
balance y análisis crítico sobre su normatividad, no para llevarle serenata.
Es tiempo de encontrar la constitución detrás de la
Constitución. Analizar la praxis y la teoría constitucional, preguntarnos por
la dogmática constitucional Mexicana.
Dejar atrás el positivismo y la doctrina descriptiva y
descifrar la "constitución invisible", aquellos principios y valores
que informan la concretización y la actualización constitucionales. La
Constitución en acción.
Creo que ahora es momento de revisar sus reformas y
valorar su adecuación a las necesidades del País. Lo decía antes, plantearnos
los retos hacia el futuro, definiendo qué clase de Estado queremos ser.
A vuela pluma se me han ocurrido algunas ideas,
relacionadas todas con las reformas que he mencionado:
Ø
Revisar las
relaciones Estado-iglesias y la delimitación del concepto de laicidad en el
ejercicio de derechos, no solo la libertad religiosa, sino por ejemplo, de los
derechos sexuales y reproductivos o el derecho a la muerte digna.
Ø
Revisar el
proceso de designación de ministros a la Suprema Corte que con su conformación
de ternas se ha tornado inadecuado para dotarlo de transparencia y posibilitar
el control democrático.
Ø
Reflexionar sobre
la necesidad de hablar de desigualdad estructural para remediar la
discriminación en nuestro país. Pasar de la desigualdad como arbitrariedad, a
la igualdad como no subordinación.
Ø
Revisar de manera
seria, igualitaria y profunda el artículo 2º constitucional que realmente lleve
al reconocimiento, garantía y a la defensa de derechos colectivos e
individuales negados históricamente a los pueblos indígenas mexicanos.
Ø
Revisar y cumplir
a cabalidad con el tema de la tierra. Una de las promesas incumplidas de 1910 y
que sigue pendiente a más de 100 años de distancia.
Ø
Diagnosticar
nuestro sistema educativo, el que a pesar de reformas recientes no ha podido
adecuarse a las necesidades de los niños y niñas del país, y que proporciona
educación mala, sino es que nula.
Ø
Realizar una
investigación sobre la eficacia y la comprensión de la aplicación de los
principios del proceso penal, así como de los derechos y garantías procesales. –Los
procesos son los medios a través de los que los derechos se efectivizan-
Ø
Sistematizar la
dogmática de los derechos humanos dispersa en normas y decisiones
jurisdiccionales.
Ø
Reflexionar sobre
si es necesario continuar engrosando las listas de derechos humanos en el texto
constitucional o mejor dotar de eficacia los principios básicos que informan a
los derechos para hacer accesibles a todos y todas los principios de autonomía
y libertad.
Ø
Diagnosticar el
acceso a la justicia, en general, pero sobre todo para los grupos vulnerables.
La única forma de garantizar por un lado, la eficacia de los derechos y por
otro, la normatividad de la Constitución, es asegurando el acceso a la
justicia. De otra manera se tiene una Constitución pero no se está en Constitución.
En general, creo que el centenario de la Constitución
de 17, así como los 160 años de su semilla liberal de 1857, son ocasión para
replantearnos su finalidad.
Como carta de navegación, la Constitución mexicana
sirve para definir el rumbo que queremos tomar como comunidad, en este sentido
es eminente que nos planteemos a dónde queremos llegar y cómo queremos viajar
hacia allá.
Pienso que desde 1917 pretendemos arribar a una
sociedad más justa, una sociedad igualitaria donde cada persona sea autónoma,
sea libre de perseguir la buena vida y en consecuencia, para ello, se requiere
de un Estado constitucional robusto, eficaz y sobre todo, exigible.
En el departamento de Derecho de la IBERO pensamos que,
de cara al futuro, es de enorme importancia compartir estas deliberaciones con
los y las alumnas.
Por ello, extendemos la invitación tanto a alumnos y profesorado, como al público en general, los días 3 y 4 de abril a las jornadas académicas "Desafíos y Propuestas sobre la Nueva Constitucionalidad en México" que se organiza por parte del Colegio de Derecho Constitucional.
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