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miércoles, 11 de enero de 2012

Reforma al 24 vs el Estado Laico? entrevista


El pasado 15 de diciembre el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó con 199 votos a favor, 58 en contra y 3 abstenciones, la reforma al artículo 24 constitucional en materia de libertad de religión. Aun cuando la reforma debe ser revisada, analizada y en su caso aprobada o modificada por la mayoría calificada del Senado, y la mitad más uno de los congresos estatales, el tema ha dividió las opiniones, al decir que constituye un ataque al Estado laico.
Teniendo ese contexto se entrevistó a Geraldina González de la Vega, abogada constitucionalista y Coordinadora Jurídica de Ombudsgay y a la Diputada de Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) e  integrante de República Laica, Martha Tagle Martínez, para conocer sus opiniones acerca del tema.



Mi conclusión a la entrevista sería que mientras Martha señala las violaciones al procedimiento de la reforma y se refiere a los objetivos o los efectos que en la práctica y de cara a las elecciones de julio tendría esta reforma, yo me refiero a su contenido. Es decir, nos estamos refiriendo a tres aspectos de las normas: 
su forma, su contenido y sus efectos. 
En cuanto a la forma, efectivamente, Martha lleva razón cuando dice que la reforma se intentó realizar mediante una serie de violaciones al procedimiento y que esto debe ser señalado (sería inclusive posible que la SCJN la declarase inválida, pues ha dicho que las reformas constitucionales que contravengan el procedimiento pueden ser declaradas contrarias a la Constitución -ver esta entrada-)
Y quizá también tenga razón en cuanto a que la prisa por aprobarla tenga como fin permitir que la Iglesia católica participe en el proceso electoral. 

Sin embargo, pienso que la reforma per se no ataca al Estado Laico, amén de tratarse de una reproducción de lo ya reconocido por la vía de la Convención Americana. Violar las formas en el procedimiento para aprobar una reforma que reconoce la libertad religiosa en general no viola el Estado Laico, viola el Estado de Derecho (como dice Martha). Entonces, insisto, la reforma al 24, como se presentó y como se votó, no viola el Estado Laico, en todo caso contraviene normas de procedimiento que pudieran acarrear su inconstitucionalidad o su ilegitimidad. 
Por otro lado, sobre sus efectos o su finalidad, pienso que reconocer un derecho/una libertad no implica avalar su abuso.

Por razones de espacio y edición mis respuestas a la entrevista no salieron completas, en algunos casos les doy contexto y por ello comparto mis respuestas completas:

Geraldina González de la Vega
Constitucionalista. Coordinadora Jurídica de Ombudsgay.

¿En qué consiste la reforma al artículo 24 constitucional?
La reforma modifica el primer párrafo del artículo 24 para reconocer diversas libertades relacionadas con el ejercicio de la libertad religiosa.
Originalmente, la iniciativa tenía como propósito llevar al texto constitucional las libertades y derechos que ya se encuentran reconocidos en el artículo 12 de la Convención Americana de Derechos Humanos y en el 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por lo que su introducción en el texto no traería nada nuevo al sistema jurídico mexicano, ya que por la vía del nuevo artículo 1° estas libertades y derechos ya son normas con rango constitucional.
Sin embargo, la reforma como fue aprobada, no cambia gran cosa, reconoce libertades que ya se practicaban. No todas las libertades y derechos deben estar textualmente reconocidos en la Constitución.
Así, lo novedoso es que reconoce la libertad de conciencia y la libertad de adoptar la religión que nos agrade. Se removió la libertad de no creer de la iniciativa original, no sé por qué.
Se reconoce la libertad de culto, privada y pública y el derecho de reunión en materia religiosa, es decir la de practicar la religión ya sea de forma individual y privada o de forma pública y colectiva.
Todo ello que ya estaba protegido por la vía del mismo 24 interpretado en conjunción con el 9 (libertad de reunión y asociación) por lo que hace a lo público y colectivo; así como el 16, “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio...” además de que la Corte ha reconocido por la vía interpretativa el derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la intimidad y a identidad (Amparo Directo Civil 6/2008), por lo que hace a lo privado y lo individual.
De última hora, se limitó la libertad de expresión en materia política en actos de culto religioso para todas las personas.
Sustituye “todo hombre” por “todo individuo”.

¿Cuál es la principal consecuencia de la reforma?
Aunque en realidad no cambia mucho el texto vigente, la reforma reconoce la libertad de conciencia, lo que implica mayor garantía para que los particulares puedan en casos específicos rechazar normas que contravengan sus convicciones éticas o religiosas, por ejemplo el servicio militar o los médicos a realizar un aborto en el sistema público de salud.
Debido a que se sigue prohibiendo en el último párrafo los actos religiosos de culto público fuera de los templos, resulta difícil entender el alcance de la nueva oración segunda del párrafo primero, pues habla de “el derecho de practicar individual o colectivamente, tanto en público como en privado, ceremonias, devociones o actos de culto”, pues si no pueden realizarse fuera del templo, esta redacción es redundante y no aporta nada nuevo a la redacción vigente que dice “todo hombre es libre para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo”.
Tanto en la norma vigente como en la aprobada en la Cámara de Diputados limitan el culto a actos que no constituyan delito o falta penados por la ley.
Distingue entre ceremonias, devoción y actos de culto religiosos, sólo estos últimos deberán realizarse dentro de los templos. Esto implica por ejemplo que se reconozca el derecho de los peregrinos a la Basílica de Guadalupe.
La nueva redacción sin embargo, extiende el límite a la materia política y con ello clausura la posibilidad de que un ministro de culto se exprese durante el acto de culto sobre política o sobre algún partido o candidato, además la reforma al decir nadie, clausura ésta libertad también a los ciudadanos, lo que implica por ejemplo que un ciudadano que va a misa el domingo no pueda repartir propaganda de un partido a la salida de la iglesia o que un candidato que vaya a misa habitualmente permita ser grabado entrando o saliendo de la iglesia durante tiempo de campaña. Esta última oración del primer párrafo limita de manera injustificada libertades: “Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política.”

El tema de la reforma ha traído consigo diferentes opiniones, pero destacan las voces que la describen como un atentado contra el estado laico. ¿Son ciertas estas acusaciones? ¿Por qué?
No son ciertas. Ni para la iniciativa propuesta y mucho menos para la reforma aprobada.
Por varias cuestiones, la primera y más evidente es porque reconocer libertades a los individuos no implica que el Estado avance una religión. El Estado debe ser laico, neutral, no los ciudadanos. El Estado laico implica que el Estado debe ser neutral ante las expresiones religiosas, no debe apoyar ninguna, pero tampoco debe prohibir religión alguna. La garantía de un Estado laico implica que los ciudadanos podamos sentirnos libres de creer o no creer y de ejercer esa creencia. El Estado simplemente debe abstenerse de obstaculizar estas libertades y en todo caso debe remover los obstáculos que existan para ejercerlas.
Debe haber una pared que separe al Estado de la(s) iglesia(s), entonces al reconocer la libertad de expresión, la libertad de difundir, enseñar, la libertad de reunión y la libertad de educar a los hijos en materia religiosa no son apoyos por parte del Estado a una religión, al contrario, la reforma garantiza estas libertades a católicos, protestantes, judíos, adventistas y todas las religiones que conviven en México. Ello más que lastimar el Estado Laico, lo refuerza. No hay que olvidar que la lucha por libertad religiosa fue precisamente la que fundamentó el Estado secular, la posibilidad de que en una ciudad pudieran convivir católicos con protestantes fue lograda gracias a que el príncipe dejó de imponer su religión a los ciudadanos y perseguir a los que no la compartían.
La iniciativa original proponía era homologar el artículo 24 constitucional al 12 de la CADH y 18 del PIDCP, por ello además esta reforma no puede verse como un atentado contra el Estado laico, pues de ser así todos los países del continente americano y los más de 150 que son parte del Pacto habrían firmado instrumentos que atacan el Estado laico. México ni siquiera condicionó en este rubro su adhesión ni a la Convención ni al Pacto.
Por otro lado, no se ataca el Estado laico porque la reforma aprobada no tiene ninguna consecuencia para las libertades de las iglesias, el texto como fue aprobado no cambia el status quo ya que aunque dice que se reconoce la libertad para practicar colectivamente y en público actos religiosos, el párrafo tercero continúa prohibiendo que esto se haga fuera de las iglesias y templos, de manera que nada cambia.
Es más, yo diría que restringe más, pues prohíbe de manera textual la expresión en materia política en actos públicos religiosos para todas las personas.

La versión original de la reforma fue modificada antes de su aprobación, ¿Qué opinión te merecen los cambios?
Me parece que los cambios dejan conciencias tranquilas, vísperas del año electoral. Me parecía que la iniciativa original tenía una lógica, por querer aprobarlo con prisas dejaron un artículo que carece de sentido. ¿Qué quisieron decir los diputados con el derecho de practicar colectivamente en público actos de culto si solamente se puede hacer ordinariamente en los templos?
Lo cierto es que por la vía del artículo 1° y con la reforma de amparo son exigibles  los derechos a la libertad de divulgar las creencias mediante el culto, la celebración de los  ritos, las prácticas y la enseñanza (que fue parte de lo que quitaron), así como la libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias y la obligación del Estado de respetar y en su caso garantizar la libertad de los padres para que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones (que también quitaron).
Me parece negativo que hayan removido el derecho a no creer. Los ateos también tenemos libertad de convicciones éticas.


Se ha dicho que la reforma abre la puerta de los medios y la educación a la iglesia, en específico en el capitulo de las consideraciones de la Comisión, cuando definen difusión de credos y en la exposición de motivos. ¿Son ciertas estas acusaciones? ¿Por qué?
La reforma por sí misma no “abre ninguna de estas puertas”, para ello harían falta otras reformas.
Es importante mencionar que el Estado laico está regulado, claramente tanto en el segundo párrafo del mismo artículo 24 que no fue modificado (ni se propuso hacerlo) que dice “El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna” y en el 130, que dice "El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley." Y que existe una iniciativa de reforma al artículo 40 que está en proceso de discusión, que busca incorporar la palabra Laico a la descripción del Estado mexicano. 
Primero, la educación en México se regula a través del artículo 3ero y allí está claramente establecido que la que imparta el Estado deberá ser laica y totalmente ajena a cualquier doctrina religiosa, además deberá atender a ciertos principios como son el progreso científico, luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. No tiene por qué confundirse la educación que imparte el Estado con la libertad educativa de los padres, lo que el Estado está obligado a hacer es a respetar que los padres lleven a sus hijos a escuelas confesionales, que existan estas escuelas o que reciban clases de religión en las iglesias o templos, y a garantizar que esto pueda hacerse ¿cómo? No prohibiendo las escuelas confesionales, como fue el caso de México durante muchos años, no imponiendo obligaciones excesivas a las escuelas confesionales, no impidiendo que los niños acudan a clases de religión, en fin.  Ademá hay que ver también la reciente reforma al 29 que garantiza que en los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto la no podrá restringirse ni suspenderse el ejercicio las
libertades de pensamiento, conciencia y de profesar creencia religiosa alguna. Esto es a lo que se refiere esa garantía y no a que el Estado deba dar clases de religión en las escuelas públicas.
Entonces, la garantía se extiende a diversas medidas que pudiera tomar un Estado para evitar que los hijos reciban educación religiosa. Ello, de ninguna manera afecta el artículo 3ero. Además, la iniciativa presentada dejaba muy claramente que este derecho de los padres no contravendría al artículo 3ero.
Por lo que hace a la entrada a los medios de comunicación, para ello haría falta por lo menos una reforma al artículo 21 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público que al respecto dice que “Las asociaciones religiosas únicamente podrán, de manera extraordinaria, transmitir o difundir actos  de culto religioso a través de medios masivos de comunicación no impresos, previa autorización de la  Secretaría de Gobernación. En ningún caso, los actos religiosos podrán difundirse en los tiempos de radio y televisión destinados al Estado.”
La iniciativa propuesta tenía como objetivo permitir la difusión de las creencias y reformar este artículo.  Con ello, sería posible el acceso de las iglesias, todas,  a los medios de comunicación, ello tampoco atenta contra el Estado laico ya que aunque corresponde a la Nación el dominio del medio en que se propagan las ondas electromagnéticas (radio y televisión), el artículo 6to garantiza la libertad de expresión y prohíbe la censura previa. Por otro lado, para obtener una concesión la iglesia respectiva deberá en su caso cumplir con los requisitos de la Ley Federal de Radio y Televisión. ¿En qué afecta al Estado laico un canal o una televisora religiosa?
Quizá resulta interesante que el artículo 63 de la Ley Federal de Radio y Televisión prohíbe las transmisiones que todo aquello que sea denigrante u ofensivo para las creencias religiosas. 
Cabe mencionar que en México se transmite María Visión por servicio de cable y que por internet se pueden ver y escuchar diversos canales de radio y televisión con contenido religioso, además del acceso a Radio Vaticana.





viernes, 23 de diciembre de 2011

Hitchens, se le echará de menos


En Slate encuentras una colección de sus textos y obituarios. 



El arte de la rivalidad 
Jesús Silva-Herzog Márquez  
19 Dic. 11 
En una mañana de junio del año pasado, Christopher Hitchens sintió el primer mordisco de la muerte. Despertó como si estuviera encadenado a su propio cadáver: vaciada la caverna del pecho, la sentía rellena de un cemento duro y sin vida. Era el anuncio de que su viaje final había comenzado. Bueno, empezó en silencio mucho antes, pero ahora era ya el último tramo. Los doctores no lo engañaron con esperanzas: celebraría un cumpleaños más, si acaso, dos. Su primer reflejo fue la negación: seguir su vida como si nada, retomar las rutinas y hacer como si no hubiera escuchado el aviso del cáncer ni conociera los territorios que ya había conquistado en su cuerpo. No sintió rabia ni se hundió en la depresión. Si le hubiera preguntado al universo, ¿por qué yo?, el cosmos habría respondido, ¿y por qué no? El polemista no podía darse el lujo de consolarse con el engaño. No se recriminaba. Es cierto que pudo haber invitado a la muerte fumando hasta en la regadera pero tampoco se lamentaba de sus años. Prendí la vela desde ambas puntas, decía. La luz ha valido la pena. La sensación que lo ocupaba era, más bien, la tristeza, la pena de no asistir a la boda de sus hijos ni poder leer el obituario de Henry Kissinger.// 
Recorrió el último trayecto de la única manera que sabía vivir: conectando las expresiones de su pasión vital: pensando, hablando, escribiendo. Para Hitchens vivir era combatir. Respirar fue para él dar guerra con las armas de la inteligencia independiente. Vivir es vivir contra todo lo que nos amenaza, contra todo lo que nos engaña. En ningún hombre de nuestro tiempo ha latido el espíritu de controversia como en él. Con Hitchens, muere el mayor polemista de nuestro tiempo. Enemigo de Dios y los correctos; de la Madre Teresa y de todos los fascismos; de los Clinton y los bien pensantes. Cazador de charlatanes, exhibidor de idiotas, aguafiestas de intensos entusiasmos. Un hombre constituido para la discusión. Pónganme en una mesa con un cenicero y una botella de whisky. Colóquenme a alguien en frente y estoy preparado para tomar la posición contraria y sostenerla hasta batir a mi adversario. Nadar sólo si es contra la corriente, respirar riñendo con el aire, caminar siempre cuesta arriba. En la gira por Estados Unidos para presentar su brillante manifiesto ateo pidió que en cada plaza se convocara a algún líder religioso, a un sacerdote, a un rabino, un imán. No quería presentar su libro en sociedad, quería que sus argumentos enfrentaran a su contrario. Así, la gira no era una fiesta de elogios sino un torneo. Competencia en la que siempre lograba imponer su inteligencia, su lucidez, su veneno. Si tienes oportunidad de discutir con Hitchens, advertía su admirador Richard Dawkins, no lo hagas.// 
Martin Amis, en el cariñoso prólogo que preparó a uno de sus libros recientes, recordaba a Nabokov quien era incapaz de encontrar naturalmente la elocuencia. Sólo en la escritura conseguía la expresión. El novelista reconocía que sus entrevistas eran un desastre y sus conferencias insoportablemente aburridas. Explicando su torpeza, decía que pensaba como un genio, que escribía como un autor talentoso y hablaba como un niño. Amis cree que lo contrario puede decirse de Hitchens. Pensaba como un niño, escribía con brillantez pero hablaba como genio. Una computadora que recuperaba citas, datos y pasajes de la nutrida biblioteca de su memoria para disparar argumentos, réplicas y burlas a la velocidad de la luz. Ahí, en la combustión de la elocuencia espontánea, salía a flote el gran artista de la rivalidad. En Hitchens, la polémica encuentra su sitio como una de las bellas artes. Arte de fuerza y sutileza, destreza de memoria e imaginación; artillería de palabras que depende del oído; deporte de precisión y contundencia. Retórica del combate: demostración e ironía, agria lógica. Hitchens era implacable, irrespetuoso, demoledor, despiadado, corrosivo, insultante, desfachatado. Nadie lo acusó de compasivo.// 
Es cierto lo que dice Martin Amis. El genio de la polémica fue más un hombre de convicciones que de ideas. Su pensamiento no dejó de ser nunca binario, elemental: ideológicamente infantil. A pesar de su extraordinario refinamiento, de su organizada biblioteca, de esa agilidad de la imaginación que le permitía conectar lecturas y experiencias en un instante, Hitchens fue una inteligencia política elemental. Se ha subrayado mucho su mudanza ideológica: en su juventud fue voluntario en la Cuba revolucionaria, en su madurez defendió la guerra de Bush hasta el final. El recorrido que revelan estas estaciones habrá sido largo pero lo marca una persuasión idéntica y el mismo ánimo beligerante. Hitchens no dejó de ser un trotskista: creía que la historia, tarde o temprano, resolvería las disputas del hombre y le daría la razón a la razón.//
Cada artículo, cada diatriba, cada polémica, cada reseña de Hitchens celebraba la inteligencia vital. Demostró el doble valor del crítico. La valentía que el pensar honesto exige, el mérito de la lucidez. Ya hace falta.// 


Hitchens y su pleito con Dios 
José Woldenberg 
22 Dic. 11 
Christopher Hitchens acaba de morir. Fue sobre todo un polemista ilustrado, heterodoxo, soberbio. Difícil de catalogar, revisó famas y creencias, trayectorias y acontecimientos y arremetió contra lo que pensó erróneo, inmoral, injusto.// 
Sólo un botón de muestra: su "alegato contra la religión". Escribió: "sigue habiendo cuatro objeciones irreductibles a la fe religiosa: que representa de forma absolutamente incorrecta los orígenes del ser humano y del cosmos, que debido a este error inicial consigue aunar el máximo de servilismo con el máximo de solipsismo, que es causa y consecuencia al mismo tiempo de una peligrosa represión sexual y que, en última instancia, se basa en ilusiones".// 
Su crítica conjugaba la contraposición entre conocimiento y fe y las derivaciones prácticas de la segunda. Asumía que sus afirmaciones en esa materia no eran originales ni sofisticadas, pero que representaban las premisas que no sólo lo alejaban de la fe, sino que promovían su combate. "Nuestra creencia no es una fe. Nuestros principios no son una fe. No confiamos exclusivamente en la ciencia y la razón, ya que estos son elementos necesarios en lugar de suficientes, pero desconfiamos de todo aquello que contradiga a la ciencia o atente contra la razón". En la anterior declaración resuenan las voces de la Ilustración, la revuelta contra las verdades reveladas, pero también un cierto desencanto -por su patente insuficiencia- con la ciencia y la razón.// 
Como parte de una añeja tradición laica, atea y/o agnóstica, Hitchens reiteraba que "Dios no creó al ser humano a su imagen y semejanza. Evidentemente fue al revés, lo cual constituye la sencilla explicación para toda esa profusión de dioses y religiones y para la lucha fratricida". Esa inversión de la causa y el efecto, nada original pero fundamental, le permitía no sólo desmontar las premisas del discurso religioso, sino sondear las fuentes de tantas disputas, tensiones y guerras "que tanto han retrasado el progreso de la civilización". "La crítica más suave de la religión es la más radical y la más demoledora. La religión es una creación del ser humano".// 
Invitaba a continuar observando y descubriendo con asombro las maravillas del mundo, más deslumbrantes que los relatos bíblicos o del Corán: "Si uno... va a que le analicen la secuencia completa de su genoma, quedará estupefacto de inmediato ante el hecho de que en el núcleo de su ser resida un fenómeno tan perfecto y le tranquilizará (espero) tener tanto en común con otras tribus de la especie humana..."; ante lo cual, decía, "me sorprendería que todavía alguien se quedara boquiabierto ante Moisés y su mediocre 'zarza ardiente'". De ese asombro, de esa convicción en la finitud del conocimiento actual y de sus posibilidades futuras, es que debería surgir la "humildad", porque "la persona más culta del mundo tiene que reconocer que sabe cada vez menos, pero que al menos sabe cada vez menos de cada vez más cosas".// 
Ante el reiterado argumento de que las religiones ofrecen un consuelo que ningún otro discurso puede dar, Hitchens de manera lapidaria afirmaba: "aquellos que ofrecen falso consuelo son falsos amigos. En cualquier caso, los críticos de la religión no niegan que tenga simplemente un efecto analgésico. Por el contrario advierten contra el placebo y contra la trampa...".// 
A diferencia de los creyentes que lo saben todo -sobre todo creen que saben que Dios existe y además saben lo que él quiere de nosotros, "desde lo que tenemos que comer hasta nuestros ritos o nuestra moral sexual"- Hitchens asumía que "algunas contradicciones seguirán siendo contradictorias (y) que algunos problemas no se podrán resolver jamás con el equipamiento de un mamífero con el córtex cerebral humano y que algunas cosas son incognoscibles indefinidamente".// 
Pero Hitchens que combatía las ideas y representaciones religiosas, a diferencia de muchos creyentes, se abstenía de incendiar su propio discurso por el temor a desatar espirales de intolerancia y violencia. Combatía a Dios no a los hombres. "En una ocasión escribí un libro sobre George Orwell, quien podría haber sido mi héroe si yo tuviera héroes, y me irritó su indiferencia ante la quema de iglesias en Cataluña en 1936. Mucho antes de la aparición del monoteísmo, Sófocles nos enseñó que cuando Antígona se oponía a la profanación hablaba en nombre de la humanidad. Dejo para los creyentes lo de quemar las iglesias, mezquitas y sinagogas de los demás, cosa que siempre se puede estar seguro que acabarán haciendo. Cuando acudo a la mezquita, me descalzo. Cuando voy a la sinagoga, me cubro la cabeza".// 
No creía que se pudiera ni debiera erradicar la religión. Lo desconocido, la muerte, la perpetua incertidumbre, nuestra fragilidad, alimentan a las religiones y la necesidad de creer. "Por esa razón, no la prohibiría, ni siquiera en el caso que pudiera hacerlo". Pero como solía hacer, terminaba con un duro vuelco de tuerca: "Pero ¿serán los creyentes igual de indulgentes conmigo?" (Dios no es bueno, Debate, 2008).//

lunes, 19 de diciembre de 2011

Respuesta a comentarios.

Muchas gracias a tod@s por sus comentarios a mi entrada sobre la reforma del artículo 24.
 Sigo sin comprender cómo es que se violaría el Estado Laico al reconocerse libertades religiosas de expresión, reunión y educación? El Estado continúa siendo Laico, no avanza religión alguna y sí se vuelve más democrático.
 La libertad religiosa no implica darle poder a la Iglesia católica, decir esto es brincar a conclusiones que la reforma por sí misma no implica. Hay que distinguir entre reconocer un derecho y legitimar su abuso, lo segundo no es parte de la reforma.
Noto que much@s parten de la equivocada idea de que en México existe una sola religión y temen que se den más poderes a la Iglesia católica, no veo cómo, porque como digo ya los tenía (de facto y por la vía de los tratados), lo que se hace es legitimarlos.
 Además y lo más importante es que la reforma coloca al mismo nivel a todos los creyentes y no creyentes. Esta reforma da la libertad de expresarse al rabino o al pastor, también.
 En México preferimos soslayar las normas, hacer como que no vemos, eso, resta normatividad a la Constitución, la hace una lista de buenas intenciones, pero no un bloque verdaderamente normativo y eso es más peligroso que reconocer libertades.
 Pero además, la reforma no crea nada nuevo, insisto, lo que la reforma pretendía reconocer (la iniciativa original) es vigente en México desde hace décadas por la vía del artículo 133 y desde junio de 2011 son normas de rango constitucional.
 Por esto digo que la reforma reconoce algo que ya es una realidad, este no pretende ser un "argumento brillante", sino descriptivo, pretende simplemente demostrar que se está armando un escándalo por nada. Hasta ahora todos los argumentos que he leído en contra de la reforma son potenciales abusos de un derecho y pendientes resbaladizas, que en nada difieren de los argumentos conservadores cuando se legalizó la interrupción del embarazo, la muerte digna o los matrimonios entre personas del mismo sexo. "van a... pueden...es que no sabes de qué son capaces... hay personas que abusan...."
 Otro comentario frecuente ha sido que no conozco la historia (ni de México ni de la Iglesia), que no sé para qué sirve el Estado, que soslayo las reformas juaristas, en fin. Bueno, es que esto es un comentario de blog, no un paper académico. Pero al final de cuentas decirme ignorante y no darme argumentos sólidos en contra de la reforma no es válido.
 No vi tanta histeria laica cuando se modificó la ley para hacer los puentes de días festivos, el Estado "Laico" Mexicano celebra día de la virgen, noche buena, navidad, semana santa, día de todos los santos...Eso sí es un avance oficial, es decir, por parte del Estado de una religión, reconocer la libertad religiosa y de conciencia no.
La enorme corona de navidad en Los Pinos, los árboles de navidad en oficinas públicas, nacimientos, nochebuenas, fiestas y festivales, los hacen también para Janucá o para Ramadán? Es libre el 31 de octubre, día de Martín Lutero?
 Insisto: El Estado debe ser laico, no las personas. La reforma pretende reconocer de forma textual algo que ya es parte del bloque de constitucionalidad. Si la reforma no pasa, de todas maneras esas libertades ya estarán reconocidas por la vía de la CADH y del PIDCP y pueden ser exigidas.
 La expresión "mercado libre de ideas" es un concepto liberal, se basa fundamentalmente en las ideas de Mill y de Jefferson sobre la libertad de expresión y se refiere a la libre competencia de ideas.

martes, 6 de diciembre de 2011

Isaiah Berlin y la traición de la libertad

Hoy Andrés Manuel López Obrador publicó en La Jornada sus Fundamentos para Una República Amorosa. Sermón dominical disfrazado de discurso secular. 


Los valores que AMLO propone son: 
el derecho a la felicidad (que retoma del Constituyente de los Estados Unidos)
poder gozar del cielo, del sol, del aire puro, de toda la naturaleza,
el trabajo que nos gusta y hemos elegido libremente,
la armonía familiar, 
la comunión libre y afectuosa con todos los hombres,
la salud, y la muerte sin enfermedad,
el apego a la verdad, 
la honestidad, 
la justicia, 
la austeridad, 
la ternura, 
el cariño, 
la no violencia, 
la libertad, 
la dignidad, 
la igualdad, 
la fraternidad y a la verdadera legalidad. 
la no discriminación, 
la diversidad, 
la pluralidad y el derecho a la libre manifestación de las ideas. 

El objetivo lo comparto: la justicia y la legalidad, la igualdad y la libertad. Pero hacer una ¿constitución moral? 
Me preocupa mucho que habla de la familia, el concepto de familia es uno que parece inocuo pero no lo es, a partir de éste se formulan las políticas públicas y muchas otras normas. Laborales, educativas, de salud, migratorias, financieras, en fin, al hablar de familia no sólo se habla del Código Civil, se habla de cómo quieres que sea la sociedad, por eso me interesa mucho saber de qué concepto de familia habla AMLO y cómo entiende la relación del Estado para con ésta.
Por otro lado, habla de valores, ¿esos valores tendrán fundamentos religiosos, democráticos? habla de patriotismo, ¿qué patriotismo? uno de símbolos o uno constitucional. Le preocupa la constitución moral, llamar a filósofos y sociólogos para crear un documento fundamental sobre cuestiones morales, ¿será normativo? ¿qué valor tendrá? 
No menciona ni una sola vez a la Constitución mexicana, pero eso sí habla de rescatar las costumbres y usos de lo que él llama el México profundo. La palabra consenso no aparece en su discurso, y la palabra pluralismo aparece una cuando dice que "también" deben incorporarse valores de nuestro tiempo.

También deben incluirse valores y derechos de nuestro tiempo, como la no discriminación, la diversidad, la pluralidad y el derecho a la libre manifestación de las ideas.
En fin. 


***Arieta nos comparte esto:
México Profundo. Una civilización negada (1987) es una obra del antropólogo Guillermo Bonfil Batalla. La referencia de Obrador es probable que surja de allí. 
Aquí algunas reseñas:
http://redalyc.uaemex.mx/pdf/316/31630716.pdf http://www.ciesas.edu.mx/Publicaciones/diccionario/Diccionario%20CIESAS/TEMAS%20PDF/Castaneda%2023f.pdf 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76038




Este texto fue parte de otro pero cuando leí la publicación de AMLO me acordé de él:


Isaiah Berlin en su libro “La traicion de la libertad. seis enemigos de la libertad” describe cómo el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau sobre la libertad y la autoridad, y su idea de la voluntad general, han pavimentado el camino de los grandes tiranos de la historia. El Filósofo concluye el capítulo dedicado al ginebrino diciendo que la tesis roussoniana sobre la voluntad general equivale a poder decirle a un hombre: “tú podrás creer que eres libre, tú podrás creer que eres feliz, tú podrás querer esto o aquello, pero yo sé mejor que tú qué es lo que tú quieres, aquello que te liberará” y es ésta, dice Berlin, “precisamente la siniestra paradoja de acuerdo con la cual un hombre que pierde su libertad política y que pierde su libertad económica, es liberado en un nivel mucho más alto, más profundo, más racional, más natural, el cual sólamente conoce el dictador o el Estado, o la asamblea o sólo la autoridad suprema, de forma que la más amplia libertad coincide con la autoridad más rigurosa y esclavizante...Rousseau [..] fué uno de los más siniestros y más formidables enemigos de la libertad de toda la historia del pensamiento moderno.”

En este capítulo, Berlin nos muestra cómo Rousseau en el afán de buscar una solución a la paradoja de la libertad ilimitada y la necesidad de reglas descarta el compromiso y se adhiere a la idea de que son lo mismo: “libertad y autoridad no pueden entrar en conflicto porque son una... entre más libre eres, más autoridad se tiene, y más obedeces...” La forma de unir ambos conceptos para Rousseau es fácil, se basa en la idea de que todos los hombres racionales quieren lo mismo pues “Lo que quiero necesariamente es lo que es bueno para mí, que es únicamente aquello que satisface mi naturaleza...” y como para Rousseau la naturaleza es armonía, entonces se sigue que “lo que yo realmente quiero, es decir, sólo aquello que satisface mi naturaleza, tiene que coincidir con lo que los demás –seres racionales- quieren y en consecuencia dos posibles respuestas a una pregunta genuina son incompatibles y ello es lógicamente imposible pues destruiría la armonía natural. Como la naturaleza es –debe ser- armoniosa (de otra forma se cae en la tragedia) y lo que satisface a un hombre racional necesariamente debe satisfacerlos a todos”, entonces Rousseau dice que “no es necesario buscar fines que entran en conflicto con otros fines, pues hay hombres que buscan estos fines porque son corruptos, porque no son racionales, porque no son naturales” y sigue “ser un hombre natural implica ser bueno, si todos los hombres fueren naturales, todos serían buenos, lo que buscasen sería algo que les satisfaga a ellos y a todos los hombres, unidos en un todo armonioso. Pues la unanimidad de los seres racionales que quieren fines racionales es un único fin. En el momento en que varios individuos en la asamblea se comprendan a sí mismos como un único cuerpo que tiene una voluntad única, la voluntad constante de todos los miembros del Estado se constituirá en la voluntad general.”
En el Contrato Social de Rousseau lo que se busca es que el individuo se rinda con todos sus derechos a la totalidad de la comunidad. “Si te rindes a la totalidad de la comunidad, como es que no vas a ser libre, ¿quién te obliga? Si no es X ni es Y sino el Estado el que te obliga. Pero ¿qué es el Estado? El Estado eres tú y los otros como tú, todos buscando el bien común.” En consecuencia nos explica Berlin, “Rousseau desarrolla su concepto de voluntad general que comienza con la noción inofensiva del contrato como un acuerdo voluntario, para después subir gradualmente a la idea de la voluntad general como la personificación de la voluntad de una gran entidad super-presonal”, y nos advierte Berlin, “no en el sentido del Leviatán de Hobbes, sino en algo como un equipo o un algo-más-grande-que-yo en lo que hundo mi personalidad sólo para encontrarla de nuevo.” Más adelante explica el filósofo “hay un momento místico en el que Rousseau misteriosamente pasa de la noción de un grupo de individuos con relaciones entre ellos voluntarias y libres, cada uno persiguiendo su propio bien, a la noción de la sumisión en algo que soy yo mismo, pero al mismo tiempo, es mayor que yo –la totalidad, la comunidad.” El problema que encuentra Berlin en esta construcción, y por la que cuenta a Rousseau como un enemigo de la libertad, es que la idea de la voluntad general, basada en la premisa de la armonía natural y la racionalidad de los hombres naturales lleva a la imposición del bien. Es decir, cuando uno se pregunta ¿qué es lo que yo deseo?, la respuesta racional siguiendo a Rousseau debe ser, aquello que satisface mi naturaleza y como debe haber armonía, la satisfacción de un hombre no puede chocar con la satisfacción verdadera de ningún otro hombre. Ahora, si yo sé que estoy bien, y sé que lo que busco es el bien verdadero, entonces quienes se oponen a mí están en un error. “Sin duda que ellos también piensan que buscan el bien, pero buscan en el lugar equivocado. Por ello, yo tengo el derecho de prevenirlos... Y este derecho lo obtengo en virtud de que si ellos supieran dónde buscar el bien, ellos buscarían lo que yo busco.” Y como se puede inferir, en virtud de que no todos los hombres saben dónde buscar el bien verdadero, pues no todos son racionales, ni naturales, entonces habrá que tratarles como incompetentes básicos y cabrían aquí conductas paternalistas justificables, es decir, que los hombres que sí han encontrado la verdad moral pueden hablar por ellos, en su nombre. Y es esta para Berlin la doctrina central de Rousseau, “la doctrina que lleva a la servidumbre y por esta ruta del endiosamiento de la noción de la libertad absoluta, gradualmente se alcanza la noción de despotismo absoluto.”
Un gobierno que pone “el interés superior de la nación” por encima de los intereses particulares se ubica como el hombre moralmente superior de Rousseau que sabe mejor que otros lo que es bueno o verdadero. La retórica no habla sobre compromiso, consenso, búsqueda de soluciones adecuadas, sentido común y respeto mutuo, respeto por los deseos de los demás, diálogo, tolerancia; no, habla de la voluntad general, de la voluntad común de todos, del interés superior de la nación, de la patria que requiere que los confundidos, corruptos, irracionales de nosotros dejemos de buscar satisfacciones equivocadas, no verdaderas. 


Eso de "auspiciar una manera de vivir, sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a la patria" nos dice que hay dejar a un lado nuestra libertad de expresión y pensamiento, nuestra ideología, nuestra filosofía de vida o nuestra religión, nuestras convicciones, porque según él todo eso hace daño a México, a los intereses superiores de la nación, de esa unidad en la diversidad, de ese equipo que formamos los mexicanos y que nos representa a todos, que es nosotros, pero que es superior a nosotros, que representa el bien común que todos debemos perseguir, si somos racionales. Se confunde las partes con el todo.
Isaiah Berlin explica que según Rousseau, “el hombre que no ha podido reconocer la verdad, estará agradecido con el que sí la ha logrado descubir y se la pueda mostrar para descubrir su verdadero ser” y agrega “este es el corazón de su famosa doctrina y no hay dictador en occidente que en los años posteriores a Rousseau no haya usado esta monstruosa paradoja para justificar su comportamiento. Los Jacobinos, Robespierre, Hitler, Mussolini, los comunistas, todos ellos usan este mismo argumento que asegura que hay hombres que no saben lo que realmente quieren y por ello, al quererlo por ellos y en su nombre, les damos lo que en algún sentido oculto y sin que ellos lo sepan, ellos realmente quieren.”

miércoles, 27 de julio de 2011

Contra las certezas absolutas

René González de la Vega (filósofo)
Yo, tú y la tropa
18 de julio de 2011
Teniendo en cuenta que:

La madre del pensamiento racional es la duda. El no tener completa certeza de estar en lo correcto. La posibilidad de estar equivocados. En la mente de un individuo racional el escepticismo siempre ocupa un lugar importante: escepticismo frente a lo sostenido y escepticismo frente a lo que sostienen los demás. Dudar es parte de un ejercicio de renovación y crecimiento. Nos brinda la oportunidad de revisar el argumento, la idea, la tesis sostenida. Nos ayuda a rechazar los puntos finales y adoptar los suspensivos. Toda tesis, todo ideal y toda proposición están perenemente bajo el escrutinio de la duda. Están, por decirlo de algún modo, entrecomilladas. Quien cree en la razón cree en el derecho a equivocarse. En la posibilidad de retroceder, verificar y corregir. El sujeto racional es dueño de sus pensamientos, de sus ideas y de sus argumentos. Por eso puede manipularlos, corregirlos o modificarlos. Sabe que no escribe en pierda ni que tiene la última palabra.

El fanático cree que sus ideales y sus convicciones son inamovibles. No necesita que sean revisadas ni criticadas. Es alguien que, como regla, deshecha la posibilidad de que las ideas que sostiene sean falibles. Su postura es de fidelidad ciega. Caer en la tentación de revisarlas equivale a corromperlas. Quien no sostiene hasta la muerte lo que dice o es un cobarde o un corrupto. Para ellos, el apego acrítico a ciertos cánones es signo de integridad y consolidación. Acá hay un rasgo digno de observar, no cree que sea posible cambiarlas o modificarlas porque no le pertenecen. Son ideales o verdades extranjeras a su mente. Las ve como verdades que están fuera del alcance de la mano de cualquier mortal. Aceptar que se pueden cambiar, rechazar o modificar sería tanto como aceptar que no existe un "orden natural de las cosas".

Me parece más que obvio que únicamente la primera postura juega un papel importante dentro de la democracia. Es más, no sólo su papel es importante sino que la actitud que profesa frente al conocimiento y al debate es una condición necesaria para la misma. La democracia surge a partir de la duda y de la reflexión. Es un antídoto contra los fundamentalismos. Contra las certezas absolutas. En la democracia se delibera y se llega a acuerdos conjuntos. Se decide lo que le parece más razonable a todos. Repito: a todos. Siempre con la cláusula de poder corregir lo decidido, de modificar lo acordado y reformar lo positivado. Por definición, el fanático es enemigo de la democracia. Para el fanático ideológico no existen las instituciones ni los acuerdos. No existen los reclamos sociales ni los intereses particulares. Sólo existen sus ideales inamovibles y los medios para conseguirlos.

No hay peor enemigo de la democracia que el pensamiento acrítico y dogmático del fanático ideológico. Uno de los peligros del fanatismo radica en que quien lo profesa hace una lectura de la realidad partiendo de su postura ideológica. Resume ésta en aquella. Esto termina invariablemente en una simplificación absurda de los hechos y de los intereses sociales. Somete la compleja realidad a una explicación simplista e inservible. La fórmula seguida por ellos es la de dicotomías maniqueas que no llevan a nada: bien/mal, amigo/enemigo, ciudadano/gobernante, delincuente/inocente.

Pienso que:

Con esto en la cabeza, no me sorprende que el fallo de nuestra Suprema Corte haya sido rechazado por SEDENA ni que dicho rechazo haya sido ratificado implícitamente por el Presidente (quien desde hace unos días es Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y vela por la tropa y no por los ciudadanos). En las democracias siempre hay tiempos para todo: para crear, debatir, construir y solucionar. El de hoy es el de oponerse firmemente. Debemos oponernos sin debilidades ni fronteras a que el fanatismo ideológico se apodere de nuestras instituciones. Debemos oponernos a una simplificación maniquea del complejo problema que enfrentamos. Debemos oponernos a que un puñado de personas considere que las personas que están a tres escritorios a la redonda de ellos sean los que emiten el pensamiento ciudadano.

Concluyo que:

Si no nos oponemos hoy, mañana no habrá más a qué oponerse.

gonzalezdelavega@yahoo.com

jueves, 19 de mayo de 2011

La Marcha de las Putas: Yo VOY


Me robé íntegra esta nota del Facebook de Feminicidios pues comparto la idea, iría a la marcha de vivir en México y considero importantísimo difundir el mensaje y su concepto.

Como adolescente una de las películas que mas me impresionó fue la de Acusada con Jodie Foster. En ella, la protagonista se bebe unas cervezas de más en un bar y baila con varios hombres, vestida con una minifalda y una blusita. Los hombres asumen que ella quiere ser violada por todos y la violan, todos, por turnos. Claro, nada les pasa, ella tiene la culpa, ella los provocó, ella es la puta.
Una abogada interpretada por Kelly McGills toma el caso de la chica pues argumenta que aunque ella estaba así vestida, bailaba provocativamente, estaba borracha, en fin, eso no significaba que quería tener sexo con esos hombres, y mucho menos que quería ser violada de manera tumultuaria. En suma, que ella no tenía la culpa de nada, ella era víctima del machismo estúpido que asume que una mujer extrovertida o que camina sola o que se viste sexi quiere ser violada, se lo merece, es puta. Y si, sres, las trabajadoras sexuales también cuando dicen NO, es No.

De eso se trata la Marcha de las Putas de la defensa de nuestros derechos y de nuestra libertad para ir, vivir, vestir, comportarnos y ser como nos dé la gana sin que otro crea que por ser/verme así o asó, puede abusar de mí.

Que NO es NO.

--- aquí la nota:
El domingo 12 de junio, las mujeres en la Ciudad de México nos sumamos a La Marcha de las Putas, saliendo a caminar con el único propósito de dejar en claro que NO, es NO.
Este movimiento, pretende decirle a la sociedad civil, política, religiosa y cualquiera que sea su función en este país, que no importa la vestimenta, el lugar, ni la compañía; nada justifica la imposición de relaciones sexuales o el acoso sexual. La mujer no provoca VIOLENCIA, ni AGRESIÓN; por el solo hecho de ser responsable y libre al ejercer su personalidad, ideas y principios.

Rechazamos firmemente, y en una sola voz, que se siga perpetuando y naturalizando la idea de que somos culpables del acoso y ataque sexual, que el día a día en pleno siglo XXI, continúa siendo un enfrentamiento al salir a las calles para estudiar, trabajar, divertirnos y vivir.
Ya no más a asumirnos como objeto de estereotipos, prejuicios y discriminación. ALTO a viejos e inseguros paradigmas, que generan DISCRIMINACIÓN.
Ya no más ACTOS SEXUALES FORZADOS, cuando las mujeres decimos “No”, sólo puede significar “No”.
Ya no más FALTA DE RESPETO ni fuera, ni dentro de cualquier espacio, desde cualquier civil, hasta autoridades de cualquier nivel.
Ya no más INSULTOS a la educación, por ignorancia; no más IGNORANCIA por falta de educación.
Ya no más naturalización de la violencia de género con el argumento de que es nuestra culpa porque parecemos putas. Como si ser trabajadora sexual fuera una justificación para ser violentada.
Por ello, nos unimos a La Marcha de la Putas, que tiene su origen en la Ciudad de Toronto, Canadá.
El pasado 24 de enero, el policía Michael Sanguinetti ─durante una conferencia, en la Universidad de York, sobre seguridad civil─ indicó que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”. Indignadas las mujeres canadienses salieron a marchar, el 3 de abril, vestidas de tacones, ligueros, escotes y minifaldas tomaron las calles de Toronto, Canadá. A esta indignación se le unió toda la sociedad: mujeres y hombres marcharon para pedir una disculpa por parte de la Policía. Sin embargo, el movimiento ha crecido y esta marcha se sigue replicando, exigiendo el respeto y la protección sin discriminación.
¿Por qué putas? Históricamente, el término “puta” se encuentra cargado de un significado negativo y peyorativo; puta es una mujer promiscua, que tiene relaciones sexuales por dinero, por placer, que viste de manera inapropiada, que no es una buena mujer. El término sirve como una forma de insulto o etiqueta para el comportamiento de mujeres que se encuentran fuera de lo que la sociedad considera adecuado y aceptable. Bajo esos parámetros y criterios, en cualquier momento de nuestras vidas, las mujeres somos putas y como putas debemos aceptar y callar que se desplieguen comportamientos sexuales sin consentimiento.
Con esta marcha, nos apropiamos de la palabra “puta” para rechazar cualquier tipo de violencia ejercida hacia nosotras con el pretexto de nuestra apariencia y manifestamos que ni las trabajadoras sexuales ni ninguna mujer debe ser violentada “por puta”.
Cansadas de escuchar que las mujeres provocamos y por ende somos las culpables, hoy decidimos organizarnos para decir:..
¡Basta! Yo decido sobre mi cuerpo y No, es No.
♀ Si me pongo medias de red y tacones de aguja: no, significa no.
♀ Si la apertura de mi falda sube hasta mi muslo: no, significa no.
♀ Si en cualquier momento decido no consumar el acto sexual: no, significa no.
♀ Si me pongo una borrachera marca no se asuste: no, significa no.
♀ Si bailo de forma sensual: no, significa no.
♀ Si el escote de mi vestido es épico e invitador: no, significa no.

NO, SIGNIFICA NO.

Invitamos a que se unan no sólo las mujeres sino todas las personas, de cualquier expresión y orientación de género, profesión, nivel educativo, raza, etnia, edad, capacidad, de todos puntos de la ciudad, para hacer una declaración unificada sobre la violencia sexual y el derecho de las víctimas. Así como, para exigir respeto para todas y todos.
Únetenos en esta misión al correr la voz para declarar que quienes sufren violencia sexual no son culpables, sin excepción.

La cita es el domingo 12 de junio. Saliendo de la Palma de Av. Paseo de la Reforma, a las 14:00 hrs hasta el Hemiciclo a Juárez.

Para mayores informes:
marchadelasputasdf@gmail.com



miércoles, 13 de abril de 2011

Debate Velo Islámico



"Mona sabe lo que es bueno para Hiba"

Abajo el enlace a mi texto sobre el tema, mi postura: Hiba tiene derecho a vestirse como le venga en gana, aunque a Mona no le guste.
Para proteger a las mujeres que son obligadas a usar el velo, hay otras medidas que sí son adecuadas, la prohibición de la burka y el niqab no las van a ayudar, al contrario.

jueves, 7 de abril de 2011

Prohibición del burka: Timothy Garton Ash

Este es un tema del que hace mucho no publicaba nada, pero que me interesa montón.
Para ver mi punto de vista (que acabó siendo muy muy parecido al de Garton Ash) ver aquí, o hacer click en la etiqueta velo islámico (abajo).

Believe in liberty, equality, fraternity? This time, don't follow the French
There are deep failures of civic liberal integration across Europe, but a burqa ban is the wrong way to address them


Timothy Garton Ash
The Guardian
, Thursday 7 April 2011

I believe people should be free to publish cartoons of Muhammad. I believe people should be free to wear the burqa. In a free society, men and women should be able to do, say, write, depict or wear what they like, so long as it does no significant harm to others. Those who support a burqa ban, like the one that comes into force in France next Monday, must therefore show us the harm that comes from women walking around with their faces covered. So far, the supporters of a ban have advanced three main arguments.

First, they say the full-face veil is a threat to public safety. Jean-François Copé – the leader of Nicolas Sarkozy's party, the Union for a Popular Movement – has cited an armed robbery conducted "in the Paris suburbs by criminals dressed in burqas". Others point to would-be suicide bombers hiding under burqas. But how many such incidents have there been? For the London and Madrid bombers, a backpack was an easier hiding-place for a bomb.

Meanwhile, violent street demonstrators have for decades hidden their faces behind balaclavas, while a stocking (or modern equivalent) over the head has long been the native dress of the armed robber. It is ridiculous to suggest that the fewer than 2,000 women who are thought to wear the burqa in France, or the fewer than 500 in the Netherlands, suddenly constitute a security threat worse than those muffled and hooded men of violence who have been at work for decades.

This takes us to the second argument: an open society is one in which we can see each other's faces. I have much sympathy with this view. Most free societies have some rules about how we appear in public: no full frontal nudity, for example, except in designated locations. If for the last 50 years the uncovering of the face in public had been the settled legal norm of European societies, as is the covering of the pudenda, it would be reasonable to insist that those who choose to live here should abide by it. But while the French law is now presented in an egalitarian, universalist way, this is so obviously not what it really is.

In 2009 Sarkozy took up with a vengeance the demand specifically to ban burqas. It is being implemented in the context of his party's fierce defence of French-style secularism (laïcité) against the encroachments specifically of "Islam", reaffirmed at a controversial meeting this week. And that is now very much about attracting voters back from Marine Le Pen and the xenophobic far right. This is a highly politicised burqa ban hiding behind a thin universalist veil.

Finally, it is argued that the unacceptable harm is to the veiled women themselves. Silvana Koch-Mehrin, a vice-president of the European parliament, says the burqa is "a mobile prison". And the claim is often made that women only walk around in these mobile prisons because they are compelled to do so by fathers or husbands.

Again, I start with sympathy for this view. When, on a hot day in London, I see a woman wrapped in a black sack tagging along beside a guy in light T-shirt, jeans and sneakers, my first reaction is: "How bloody unfair!" John Stuart Mill, who enunciated the liberal's classic harm principle, was himself passionate against "the almost despotic power of husbands over wives". But before we leap to this conclusion, shouldn't we ask the women themselves? Or do we paternalistically (or maternalistically) assume they don't know what is good for them, and must be forced to be free?

A study by the At Home in Europe project of the Open Society Foundations, to be released on Monday, reports in-depth interviews with 32 women who wear the full-face veil in France. All but two say they are the first members of their family to do so, and almost all insist this was a matter of free personal choice. Several chose to wear it against the initial resistance of husbands, fathers and mothers. (The families often feared hostility on the streets, with some reason. In a tragicomic parody of French reactions, one of these women – Omera, 31, from the south of France – was threatened by an old Frenchman wielding pétanque balls.)

They often describe donning the niqab or burqa as part of a spiritual journey, very much in the terms in which devout Christian and Jewish women of old might have explained their decision to "take the veil". Some also explain it as a protest and defence against a highly sexualised, voyeuristic public space: "For us it's a way of saying that we are not a piece of meat in a stall, we are not a commodity" (Vivi, 39, south of France). Nearer my God to thee – and further from Joe Leering Public.

We may not like their choice. We may find it disturbing and offensive. But it is, in its way, as much a form of free expression as cartoons of Muhammad – which these women, in turn, will find disturbing and offensive. And that's the deal in a free society: the burqa-wearer has to put up with the cartoons; the cartoonist has to put up with the burqas.

How will these women feel on Monday? Listen to Camile from Paris: "Why should I remove my niqab? … I'm not a terrorist. I'm not a criminal. I'm not a thief. I, who today respect all the laws, the laws of God and the laws of the republic, will become an outlaw."

Yes, there surely are also cases of women – much less easy to reach – who wear the niqab or burqa out of fear of their menfolk. Every possible resource must be put at their disposal: anonymous helplines, community support, safe houses, relocation and fresh start chances. They, too, must be free to choose. But how will a burqa ban help them? Will not the reaction of such tyrannical men be to keep them even more tightly locked up at home?

Because one is so liable to be maliciously misinterpreted on this subject, I want to be very clear about where I stand. I think there are huge problems with the integration of people of migrant background and Muslim faith into most west European societies. I think we have made bad mistakes of omission and commission in this regard over the last 40 years, some of them in the name of a misconceived, morally relativist "multiculturalism". I think we need a muscular liberalism fit for what are in reality already multicultural societies.

But let us, in the name of reason and common sense, concentrate on what is really vital. Let us defend free speech against violent Islamist intimidation. Let us ensure that children of migrant background get a good education in the language, history and politics of the European country in which they live, and are then equipped to do useful work and contribute fully as citizens. Let us not be distracted by a facile gesture politics, which legitimises far-right xenophobic parties even as it attempts to claw back votes.

The burqa ban is illiberal and unnecessary, and will most likely be counterproductive. No one else should follow the French example, and France itself should reverse it.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ilustración del siglo XXI: Matthew Taylor



Matthew Taylor explores the meaning of 21st century enlightenment, how the idea might help us meet the challenges we face today, and the role that can be played by organisations such as the RSA (Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce)

Taylor propone analizar qué nos sirve de la ilustración para definir lo que entendemos por universalismo y cómo aplicarlo a los problemas del siglo XXI para tomar mejores decisiones. Cómo hacer compatible el progreso con lo correcto, basados en los principios del humanismo? Cómo lograr que el progreso no esté basado solamente en lo racional (entendido como el desarrollo de tecnología, mercados y burocracia) sino también en principios éticos? Taylor habla de MÁS EMPATÌA que EDUCACIÓN, o una educación en la empatía con "el otro" para poder convivir.
Propone que la Ilustración del siglo XXI se base en ser responsables para crear una gran sociedad sustentable, repensar las ideas simples, pero abstractas, del pasado, como la libertad, justicia y progreso, y dejar de perseguirlas. Reconectarlas con un entendimiento de qué somos como seres humanos, qué necesitamos ser (dentro del debate político)y filosóficamente qué aspiramos a ser.



Acá puede verse la conferencia completa con preguntas y respuestas (más de una hora)

Aquí el deabte sobre el mismo tema, con John Keane, Nigel Warburton, Robert Rowland Smith y Matthew Taylor.

Martha Nussbaum discutirá el tema de la RSA 21st Century Enlightenment en Londres el próximo 16 de dic.

Desde su Blog, Matthew Taylor Chief Executive de RSA, resume su visión:

My view of 21CE is simply this:
(a) that for society to flourish we need future citizens to be more engaged, more resourceful and more pro-social
(b) in understanding how we enhance human capability we should draw on new thinking about human nature and behaviour
(c) this also involves us rethinking our interpretation of classic enlightenment concepts such as freedom, justice and progress
(d) 21CE is thus a modern interpretation of our historic mission – true to our past but focussed on the challenges of the future.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Liberalismo

Libros que he leído y otros que me han recomendado...

Stanley Fish: la religión y el Estado liberal

Fish responde en su blog a los comentarios que le hacen a propósito de una nota sobre la Sharia y la ley liberal: La Religión y el Estado Liberal. La nota es interesante, pero me parece rescatable la parte de multiculturalismo con respecto al debate que sobre integración se tiene en Alemania. Ver la nota del fin de semana pasado de Habermas.


En la primera nota, Fish habla sobre la compatibilidad del liberalismo con las minorías religiosas:
“Shari’a in the West,” (a collection of learned and thoughtful essays by some of the world’s leading scholars of religion and the law)...central question is stated concisely by Erich Kolig, an anthropologist from New Zealand: “How far can liberal democracy go, both in accommodating minority groups in public policy, and, more profoundly, in granting official legal recognition to their beliefs, customs, practices and worldviews, especially when minority religious conduct and values are not congenial to the majority,” that is, to liberal democracy itself?

This is exactly the question posed by John Rawls in a preface to the second edition of “Political Liberalism,” his magisterial account and defense of liberal political principles: “How is it possible for those affirming a religious doctrine that is based on religious authority . . . also to hold a reasonable political conception that supports a just democratic regime?”

With these concepts as the baseline of “accommodation,” accommodation is going to fall far short of anything that will satisfy the adherents of a religion that “encompasses all aspects of public and private law, hygiene, and even courtesy and good manners” (A. A. An-Na’im). In liberal thought these areas are the ones in which the individual reigns supreme and the value of individual choice is presupposed; but, as Ann Black explains, “Muslims do not conceptualize Islam in terms of the Westernized sociological categorization of religion which places the individual at the centre of all analyses.”
On the one hand, there is the liberal desire to accord one’s fellow human beings the dignity of respecting their deepest beliefs. On the other hand, there is the fear that if those beliefs are allowed their full scope, individual rights and the rule of law may be eroded beyond repair.
Más adelante, Fish se refiere a la respuesta que en el libro mencionado presenta John Milbank:
“Liberal principles,” declares Milbank, “will always ensure that the rights of the individual override those of the group.” For this reason, he concludes, “liberalism cannot defend corporate religious freedom.” The neutrality liberalism proclaims “is itself entirely secular” (it brackets belief; that’s what it means by neutrality) and is therefore “unable to accord the religious perspective [the] equal protection” it rhetorically promises. Religious rights “can only be effectively defended pursuant to a specific and distinctly religious framework.” Liberal universalism, with its superficial respect for everyone (as long as everyone is superficial) and its deep respect for no one, can’t do it.
Milbank plantea que el problema es que el liberalismo no entiende a las religiones y las respeta como quien respeta las curiosidades o las excentricidades y por ello propone un marco religioso, cristiano, para respetarse entre religiones (!):

Christianity can acknowledge the worth of Islam not merely in an act of tolerance but in an act of solidarity in the same way that Christian sects can acknowledge each other. If you are a Catholic, Milbank explains, “and you do not agree with the Baptists you can nevertheless acknowledge that, relatively speaking, they are pursuing social goals that are comparable with, and promote a shared sense of human dignity” as defined by a corporate religious identity. Liberalism can acknowledge individual Muslims or individual Baptists or individual Catholics, but the liberal acknowledgment detaches these religious believers from their community of belief and turns them into citizens who are in the things that count (to liberalism) just like everyone else.
Fish le concede razón, aunque concluye diciendo que la esperanza del liberalismo que Rawls propone queda chiflando en la loma. En su segunda nota, Fish plantea el problema de una persona que comete un delito o falta sancionada por la ley de un Estado liberal pero que justifica en su cultura:

but the principle invoked — this is the way we do it where I come from and so I shouldn’t be punished for doing it here — is not foreign to U.S. courts, where it has had some success, more often in the penalty or sentencing phases than in the determination of innocence or guilt.

The name of the principle is the “cultural defense” — the argument by a defendant, often but not always an immigrant, that his or her allegedly criminal behavior should be excused or subject to a lesser penalty because in the culture of origin that behavior is an accepted and even commanded norm...The answer divides social and legal commentators in a way that mirrors the division produced by the specter of “supplementary” religious courts: The “larger debate,” explains legal scholar Doriane Lambelet Coleman, “concerns whether there is and should be a unifying American culture that guides our institutions, including the justice system, or whether the United States is and should be a culturally pluralistic nation in all respects, including in the law” (Doriane Lambelet Coleman, “Individualizing Justice Through Multiculturalism: The Liberals’ Dilemma,” Columbia Law Review, June 1996)...

There are three responses one might give to these questions and to the cultural defense when it is invoked. (1) I see your point; you were acting in the grip of a sincere belief; go and sin no more (2) That may be the way they do it back home, but you’re here now and our laws trump your culturally acquired beliefs, and (3) That may be the way they do it back home, but here we do it differently, and the way we do it here is the right way and should be the way it’s done in the culture you came from.

Fish parte del ejemplo que le plantean en uno de los comentarios: el de un hombre musulmán de Marruecos que fue absuelto del delito de violación conyugal por una juez en Nueva Jersey porque "estaba actuando bajo su creencia...su deseo de tener relaciones sexuales...cuando el quisiera es consistente con su prácticas religiosas"
Me viene a la mente los casos de homicidio por honor que han habido en Alemania, en que hermanos de chicas musulmanas las asesinan por haber manchado el honor de la familia con su estilo de vida demasiado occidental. O el caso de una jueza de Hamburgo que, igual que la de Nueva Jersey, justificó en el Corán la violencia de un alemán de origen marroquí contra su esposa.
O la costumbre que existe en algunas comunidades indígenas en México de vender a las hijas, o en general la discriminación hacia las mujeres indígenas basada en los "usos y constumbres" los que por cierto están protegidos por la vía del artículo 2 de la Constitución (!).

Por ello, me quedo con la opción #3 de las posibles respuestas que da Fish al multiculti:

Response #3, on the other hand, is genuinely universal; it recognizes cultural difference and the existence of many legal systems, but insists that there is only one right way to conceive of law, and that nations that conceive of law differently — by, for example, encoding male supremacy or corporal punishment for female adultery — are not just different; they’re wrong. Multicultural deference, procedural neutrality as a local norm, procedural neutrality as a norm every nation should embody in its laws.

Pensemos en la posible lapidación de Sakineh por adulterio en Irán, podemos justificarla culturalmente?

Lo anterior se encuentra justificado en la idea de Estado liberal:

Liberalism is the name of an enlightenment theory of government characterized by an emphasis on procedural rather than substantive rights: the law protects individual free choice and is not skewed in the direction of some choices or biased against others; the laws framed by the liberal state are, or should be, neutral between competing visions of the good and the good life; the state intervenes aggressively only when the adherents of one vision claim the right to act in ways that impinge upon the rights of others to make their own choices.


sábado, 6 de noviembre de 2010

Juegos de video y libertad de expresión

The Daily Show With Jon StewartMon - Thurs 11p / 10c
You're Welcome - Violent Video Games
www.thedailyshow.com
Daily Show Full EpisodesPolitical HumorRally to Restore Sanity

Daniel Greenberg diseñador de video juegos escribió el pasado martes en el Washington Post una muy buena nota apelando a la Corte por la no censura de los video juegos:

Video games, even the violent ones, enable players' free expression, just like musical instruments enable musicians' free expression. No one in the government is qualified to decide which games don't enable free speech, even when that speech comes from a 15-year-old. The courts settled the question of the First Amendment rights of minors long ago. Those rights are so strong that, for example, the Supreme Court ruled that school boards do not have the power to ban books from school libraries, even if students can obtain those books outside of school (Board of Education v. Picoin 1982). In that case, the justices said that "the right to receive ideas is a necessary predicate to the recipient's meaningful exercise of his own rights of speech, press, and political freedom," even when the recipient is a minor.

Supreme Court Debates Ban on Selling Violent Video Games

jueves, 28 de octubre de 2010

Policías en los museos

René González de la Vega
El Sol de México
27 de octubre de 2010

La relación entre autoridad y conocimiento siempre causa extrañeza. Pero la relación entre autoridad estatal y conocimiento, produce insatisfacción anímica y profunda sospecha. Cuando el conocimiento está regulado por la autoridad estatal, comienza a oler a peligro. Cuando los espacios dedicados a la libre discusión y al aprendizaje están rodeados por aparatos estatales, produce repulsión; incluso, nausea. Imaginemos una Universidad rodeada de militares cuidando el ingreso. Un aula con fotografías de algún líder político. Una librería con imágenes nacionalistas colgadas de las paredes. O un museo con oficiales armados dando la guía.

Eso último está pasando en el Museo Tecnológico de Chapultepec. Éste parece una fortaleza de oficiales de la SSP. Desde su entrada inicia toda una aventura impositiva. Para empezar, en la puerta uno encuentra una antinomia sin salida: un letrero que dice en rojo "entrada libre" y, al mismo tiempo, un retén de cinco o seis policías en línea que dicen "alto".

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