jueves, 28 de julio de 2011
Nueva Ley de Partidos
viernes, 4 de diciembre de 2009
Qué es la Izquierda?

El líder del Partido Socialdemócrata Alemana (SPD) publica hoy en el Frankfurter Rundschau un análisis acerca de lo que la izquierda es, para él y su partido.
El artículo resulta importante pues refleja el posicionamiento del SPD para este 2009: cuáles son los ideales del partido, sobre qué ideología se sustenta y sobre todo y lo más importante, qué los diferencia de Die Linke (La Izquierda) partido formado apenas hace un par de años con disidentes del propio SPD y del SED de la ex-RDA.
Franz Münterfering comienza discurriendo sobre la ambigüedad del concepto "izquierda" y acepta como todavía actuales las palabras del personaje socialdemócrata más importante de la posguerra, Willy Brandt.
"Cuando quiero decir qué es para mi lo más importante a parte de la paz, entonces mi respuesta no es otra más que: la libertad. La libertad para muchos, no para unos cuantos. Libertad de conciencia y de opinión. También libertad de la necesidad y del temor." -Son éstas palabras un ambicioso legado de izquierda- escribe Münterfering.
Después, aclara la posición de la izquierda respecto del individuo, el artículo 1 de la Ley Fundamental Alemana establece que la dignidad del hombre es intocable. Münterfering aclara, por supuesto que esto es así, así como cada quien tiene el derecho al desarrollo de la libre personalidad. Estos valores básicos son inegables y pertenecen al consenso de la izquierda. Pero precisamente porque son presupuestos, los de izquierda se desenganchan de su discusión y se dirigen inmediatamente a la sociedad. Entonces, claro, la política comienza en la sociedad.
Sin embargo: antes de la sociedad viene el individuo. El individuo se encuentra en el centro de la idea de izquierda. Libertad es el respeto incondicional del individuo, frente a cada ser humano de la misma forma.
Después Münterfering analiza distintas premisas de la ideología de izquierda:
La izquierda es justicia. Porque el fundamento de la libertad es la justicia. La tarea de la política de izquierda es generar oportunidades iguales y justas para todos. La justicia no es una garantía para la igualdad de resultados, sino la igualdad de las condiciones de salidas y accesos, oportunidades justas y una seguridad social contra los riesgos de la vida. La máxima de la izquierda es "ayudamos a todos, no dejamos a nadie atrás". La justicia social es también justicia distributiva, pero más que eso, es justicia de oportunidades. Es justicia de género, justicia generacional.
La izquierda es solidaria y social. La fuerza de la solidaridad es la base y la experiencia central para el movimiento laboral. Nuestros antepasados fundaron los sindicatos, las asociaciones y las cooperativas para evitar que solidaridad se generara a partir de la transitoriedad de la coincidencia y volverla una regla confiable. Hoy es ésta variante de la solidaridad de izquierda un el principio de la organización social. Los hombres para los hombres. Una generación para la siguiente generación. Ése es el principio bajo el cual nuestra vida común y nuestro sistema de seguridad social se organiza solidariamente. No es compasión. El sistema social se basa en derechos y obligaciones. Responsabilidad común. En realidad el paquete social es la disposición de los individuos de dedicarse los unos a los otros, de estar dispuestos a ayudar y dejarse ayudar, de comprometerse con la sociedad. Y éste paquete no es de propiedad de la izquierda, es irrenunciable. Pero su configuración es tarea de la izquierda.
La izquierda es progreso. Dos de los grandes avances de dimensión histórica de la humanidad que se han impuesto son lo social y lo democrático. Pero ningún avance está a salvo para siempre, por ello deben ser defendidos. La izquierda los protege. Pero para la izquierda no está acabado. No es nuestro principio el "todo o nada", la izquierda se basa en la idea del paso a paso hacia las reformas.
La izquierda es democracia. La idea de la democracia es más antigüa que la izquierda. Pero es la izquierda quien ha logrado que todos los individuos sean reconocidos y entendidos como iguales. La izquierda quiere un Estado democrático. La democracia no es una ley natural. No está a salvo de enemigos ni de necios ignorantes. Necesita organización racional. Necesita sobre todo hombres y mujeres demócratas que quieran la democracia y que la vivan en el Estado y en la sociedad civil. Que la protejan y la lleven adelante, que la hagan su derecho. Hoy nos hemos acostumbrado a la democracia. Pero la democracia no debe convertirse en costumbre, requiere vitalidad. "Arriesgar más democracia" es el credo de la izquierda. Arriesgar una democracia vital -ahora más que nunca.
La izquierda es internacionalidad y paz. El internacionalismo del movimiento proletario es ya una tradición. Los objetivos de la izquierda son válidos de manera global, por ello nuestras pretenciones no están limitadas al Estado-nación. Seguimos siendo internacionalistas, ayudamos al mundo contra la emergencia, la desdicha y la necesidad, contra la violencia y la discriminación, por la libertad, la globalización de la democracia social -éstos son las metas de nuestra política en el siglo XXI. Europa es una región pacífica, también porque es un poder social. La realización de ésta idea pertenece a uno de los grandes proyectos que la política jamás ha pensado y ha realizado. Europa es el proyecto para todos aquellos que en el futuro quieran organizarse en paz y bienestar.

La izquierda es pragmatismo. La idea central del movimiento socialdemócrata es, y sigue siendo, la emancipación del individuo. Primero la liberación y luego la capacitación para la libertad. Durante algún tiempo hubo discrepancia entre los efectos de la parte programática y de la parte práctica del trabajo socialdemócrata. Hoy sabemos que hay que distinguir entre lo ideal y lo posible. La libertad es camino y es meta, para todos, ahora. En el programa de Hamburgo establecimos "Son los hombres, no los sistemas quienes cambian las relaciones. Un futuro mejor no llega por sí sólo, debe ser imaginado y sopesado." Y ello sigue siendo nuestra ambición no yunque sino martillo, no ser objeto, sino sujeto de acción, no sufrir pasivamente, sino configurarse activamente; no administrar lo existente, sino transformar y renovar nuestra sociedad. La Democracia Social como un objetivo y un camino.
La socialdemocracia es la izquierda responsable y la izquierda configuradora de nuestro país, con pasión en las cuestiones y responsabilidad para todo y medida para lo posible. Eso es la izquierda!
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Fragmentos del artículo traducidos por mí.
martes, 25 de noviembre de 2008
Debate sobre Partidos Políticos Mexicanos
La columna de los lunes de Jesús Silva-Herzog Márquez "Partidos Indisolubles" resultó muy provocativa, en su blog aparecieron varios comentarios, y parece que en su mail también. En ella plantea que es bueno que las reglas electorales no permitan el divorcio o escición de los partidos políticos en México, pues con eso se evita la pulverización de los partidos y la oferta queda concentrada en pocos partidos, grandes y fuertes, que de una forma u otra deben negociar su unión porque no hay posibilidades de separarse, al menos no felices.
Me parece un tema que requiere reflexión, sobre todo vísperas de la elección intermedia de 2009 y la guerra civil perredista.
México y sus partidos políticos. Aquí el comentario de Jesús a los comentarios de su colaboración:
"Aceptándolo, insistiría en lo que digo en mi artículo y lo que he dicho en otros textos: necesitamos partidos fuertes. Sigo pensando que no hay democracia que funcione sin ellos. Por eso creo que es buena noticia que el PRD no se haya roto la semana pasada. Si habremos de mantener el sistema presidencial, necesitamos pocos partidos que sean estables referentes del debate político y de la competencia electoral. Pregunto: ¿sería bueno que las reglas electorales alentaran la escisión de la corriente de Encinas, que el PRD se rompiera y se formara de ahí un grupo de cuatro partidos de izquierda? ¿Sería ventajoso para la democracia que PRI se fracturara en diez pedazos y que cada grupo regional priista armara su propia base de apoyo? ¿funciona eso en un marco presidencial? El Osobruno sugiere que sí: que le daría mayor flexibilidad al país y que alentaría la moderación y los acuerdos. Yo sigo dudándolo.
Es cierto que la combinación electoral mexicana es perversa: enormes exigencias para formar un partido y el ofrecimiento de subvenciones oficiales en caso de lograr el registro. Bien podrían aligerarse los requisitos para formar un partido y elevarse simultáneamente los requisitos para entrar al Congreso y beneficiarse del subsidio público. Me quedo con una interrogante que parte de la reflexión del oso: ¿una posible multiplicación de partidos en el congreso alentaría la negociación o agravaría la parálisis? Habrá que estudiar el caso brasileño que hace unos años era modelo de una democracia atascada y ahora resulta ejemplo."
La entrada completa y la colaboración de Silva-Herzog aquí
Mi comentario: Porqué sería mala la pulverización de partidos? Me parece que se está perdiendo en la discusión la idea de que los partidos políticos son un medio y no un fin en sí mismos. Los partidos políticos son los canales para la formación de la voluntad popular. Si tomamos en cuenta la cláusula del 5% para acceder al Congreso, tendremos partidos con representatividad plural. En el caso particular del PRD, sería excelente para quienes comulgan con la socialdemocracia que el PRD se escindiera y dejara a los amloístas por un lado. Sería excelente para la democracia cristiana tener su propio partido y no estarlo compartiendo con los fundamentalistas del yunque. Volviéndo a la socialdemocracia, a poco no sería deseable que los individuos que comulgan con ésta ideología y que hoy son del PRI se unieran con sus semejantes del PRD y formaran una opción poco más decente? Que los dinosaurios del PRI se extingan y los amloístas se radicalizaran a gusto, quizá junto con Convergencia y el PT... Se fomentaría también la formación de un partido verde de verdad o quizá una opción pro derechos humanos.Creo que la existencia de tres partidos fuertes pero malos y poco representativos no es la solución. Me suena un poco nostálgico querer cuidarlos como reliquias políticas...Yo me inclinaría por una opción nuclear, sería muy bueno que se divorcien todos los que quieran y volvamos a empezar. Los mexicanos no encontramos ya en esas tres (o cuatro)opciones canales de representatividad. Después de todo los partidos políticos son NUESTROS canales de participación, no entes con vida propia como en México....
Tú qué opinas? Estás con Jesús y los partidos grandes y fuertes? o crees que sería bueno contar con más partidos? o crees que debería reformarse el sistema? Los tres grandes partidos funcionan? nos representan? Qué representan? Es bueno que no puedan separarse? es bueno que permanezcan juntos? Qué necesita un sistema presidencial como el nuestro? y preguntas más allá.... funciona nuestro sistema presidencial? hay que cambiarlo? sería mejor cambiar a otro sistema? en fin...
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